10 enero 2007

Una Certidumbre

Abre los ojos y se despereza con el repetitivo sonido del despertador. Hoy se hubiera quedado toda la mañana en la cama, como carta en un sobre. Es más, sabía que debiera haberlo hecho. Al mirar la fecha, vió que era uno de esos días que, en su vida, surgían y se repetían cada mes y diecisiete días exactamente. Hoy todo va saliendo de aquella manera, no como el resto de los días...¡¡a ver si acaba y puedo relajarme!!. En el parque se ha dado cuenta que se le ha desatado el zapato, hoy tampoco los cordones parecen tener la consistencia vital que uno necesita día a día. Se agacha sobre el viejo empedrado, aprieta bien los cordones, ve una hormiguita y piensa: "no hay nada tan seguro como andar por suelo firme con los zapatos atados bien fuerte". Algo bueno tuvo que tener ese día.

4 comentarios:

La hormiguita dijo...

¡Qué lujo!. Muchísimas gracias por la mención. Me has emocionado.

Un beso!

Goathemala dijo...

Misterioso...
Pudo sacar una certidumbre de la cotidianidad. No es mala cosa, cada día abundan menos.


Saludos.

Tanhäuser dijo...

Si es que hasta los cordones de los zapatos nos enseñan cosas.

Atticus dijo...

Max,
Eso de quedarse en la cama como una carta dentro del sobre es de lo más inquietante que he oído. Mequedo con ganas de saber por quécada 17 días sentía ese desasimiento y... los zapatos bien apretados es una idea que me remite mucho a la infancia (ahora mismo imagino una madre apretando bien los cordones de su hijo antes de llevarlo al colegio para que no se desaten y evitar que tropiece en todo el día). Y fíjate que encuentro que el hacer rutinario de las hormiguitas tiene mucho que ver con los cordones bien aretados (es unailación de imágenes tremenda, con mucha carga psíquica). Vamos, que me ha gustado, amigo.
Abrazos