26 abril 2007

Julia

A Juli únicamente la espera en su casa, un canario viejo que se aferra a esta vida como al balancín de su jaula y el papel pintado color ratón de las paredes de su casa. Antes de disfrutar de la llegada de la noche y la madrugada frente al televisor, apura su segundo cubata en el "Pequeñeces" y otras grandes miserias- completa ella-. Es de ron, pero con coca cola light, pues tiene azucar y ha de cuidarse. El camarero juega con el "mono" de un cliente, y no termina de apretar el botón que permite sacar tabaco de la máquina. Juli, saborea a las ocho de la tarde el recuerdo de sus noches de bares, de devora hombres. Cae, macilenta la tarde.
A través del cristal de la puerta entreabierta se cuela, estentórea, la voz de un vendedor. "La rata, el abuelo, me queda para hoy...la niña bonita...."; "no tocará pero y si tocaraaa...". Juli se asoma, chista y compra...no tocará, pero por un segundo esa noche, se permite el lujo de soñar y no solo de dormir abrazada al frío.

11 comentarios:

Airuna dijo...

Hola Max Estrella!

Recojo al vuelo este pedacito de vida ajena. Muy visual, te felicito. Vete preparando un cafelito que regreso pronto y lo saboreamos!

Gracias por tus letras

Airuna

Goathemala dijo...

Impecable. Admiro su imaginación y la innata habilidad para descifrar vidas ajenas. En el barrio de Madrid en el que crecí ví muchas Julis. Las he recordado al leerle.

Muchos saludos y buen fin de semana, amigo.

Tanhäuser dijo...

Pobres desheredadas. Rechazadas por todos pero usadas hasta la saciedad.
Un relato fotgráfico, querido amigo.
Un abrazo.

Mónica dijo...

Julia, no sé por qué motivo este nombre de mujer nos obliga a todos a inventarle vidas. Creo que es el que más he repetido en mis escritos. Dura, despiadada pero real descripción de la vida anodina de Julia.
Besos

Gabriela Monroy Calva dijo...

Es de una dulzura que duele, no de las que repugnan por pasarse de cucharadas. Felicidades.

Atticus dijo...

¡Querido Max, Max,Max!
Me alegro de tu prosa acuciante, de esa mirada irreverente pero melancólica con la que escribes. Ay qué pena de Juli..., si tuviese me echaría un whiskicito para que no estuviese sola, la pobre, con su canario (yo con mi gato y... ¡tan pancha!).
Un fuerte abrazo, amigo del alma,
Atticus

Los pasos que no doy dijo...

Sí, Juli existe en todos los barrios de las grandes ciudades...

A moonclad reflection dijo...

Buenisimo...como s iempre

Cascabel dijo...

A mi Juli me recuerda a la protagonisa de una cancion de uno de esos grupo de voz rota que me gustan a mi...:)

Helena dijo...

Hola Max:

Acabo de descubrir tu blog y de sumergirme en el encanto de tu prosa.

Sólo con observar un poco podemos encontrar a muchas Julias, pero pocos pueden retratarla como tú lo has hecho.

Sigo "espiando" un ratito por tu bitácora.

¡Saludos!

Max Estrella dijo...

como es de bien nacidos ser agradecidos no puedo por menos que saludar a los que se ircorporan...así que primero un fuerte abrazo y mi más sincero agradecimiento para airuna y helena:todo un placer contar con nuevas lectoras...
luego por afinidad,a mi amigo Goathemala,le digo que espero que poco a poco vaya destilando esas gotitas de saber vital que tiene...ahora con ese barrio de Madrid en el que creció.gracias.
un fuerte abrazo Tanhauser,como siempre muy honrado con su visita.
Querida Mónica,creo que Julis o Julias las hay en todos los barrios de España,en las peluquerías...cierto invita a inventarle vidas...
me alegro particularmente de dos vueltas..la de Cascabel que andaba un poco perdida y la de Atticus...que anda entre libros,muchos...en un cuarteron de café...besos a ambas....
Gracias Gabriela por la visita y el halago.
la verdad es que Los pasos que no doy...me encantan sus visitas porque es una sorpresa ir de vuelta a su blog y asomarse....todo un placer
Moonclad,bienvenido siempre...
gracias a todos...me siento como un niño que se pone colorado cuando hace algo bien...estoy anodadado y agradecido con que esto que hago les guste.