Se me caen las letras en este blog desde hace ya mucho tiempo. Doce años en concreto en los que ha habido de todo un poco, como en botica.
Espero poder celebrar muchos más y que este pueda seguir siendo mi pequeño laboratorio de ideas. Así que gracias a todos por estar ahí, por seguirme, por criticar. Este cumpleaños es tan suyo como mío.
Y particularmente quiero agradecer a mis amigos jueveros, su acogida, convocatorias y palabras, letras y ánimos porque, aun con falta de tiempo para participar en los últimos tiempos, han dado a este blog un nuevo impulso.
Brindo por ustedes y me voy con los cascabeles a otro lado...de momento...
Suyo siempre...
El ´último bufón...
25 junio 2017
24 febrero 2017
Este Jueves Relato: Historias de una escalera
Este jueves nos invita Charo a escribir sobre historias de una escalera. Ahí va mi participación.


Han
clausurado la escalera que no lleva a ningún sitio. Era el segundo monumento más
visitado, detrás de la colegiata del pueblo. Bueno y del castillo y la muralla.
En realidad, pues, el tercero más visitado.
Esta
fue otra de las muchas ideas que tuvo el alcalde C. Ontalba para situar al
pueblo en el mapa. Porque, desde que se abandonó la explotación masiva de la
colza, el pueblo había ido dando bandazos y lo único que quedaba a los viejos
era saber cuándo se iban a morir y cuánto tiempo después de su muerte,
aguantaría el pueblo. Quizá lo que tardasen en caer las piedras de la muralla o
del castillo.
De
alguna de esas piedras de mampostería se hicieron los escalones. De acero una
cordada para evitar que alguien pudiera caerse a los lados. Y, al coronar el
último escalón, nada. Solo el paisaje infinito de la meseta. Se veía allá
abajo, el mapa con las fronteras entre fincas, el viejo palomar, el silo y más
lejos otro pueblo maldito.
Así
que, cuando llegabas arriba, podías quedarte mirando extasiantes atardeceres o
tirarte, lo mismo daba. A muchos chicos del pueblo les gustaba quedarse horas
sentados comiendo pipas con los pies colgando. O dando pequeños besos a sus
novias.
Los
de fuera, tras visitar la colegiata y el castillo, subían por la escalera a ver
a qué misterioso lugar los llevaba, y eso que con el tiempo se puso una
plaquita con información “Escalera que no
lleva a ningún sitio” (año de construcción y autor-artista). Pero la gente
seguía subiendo quizá para confirmar la anomalía o no.
La
escalera se hizo famosa en la comarca y en la región. En algún momento incluso
había cierta cola para visitarla. Aunque lo que ha determinado su clausura ha
sido, sin duda, el que adolescentes y no tan adolescentes adoptaran la
costumbre de venir a suicidarse a la escalera. Ese supremo acto romántico
quedaba mucho mejor en un atardecer del mes de septiembre desde la escalera. Aún fue peor con la crisis. Así que por decreto y por la noche, se tapió y así
seguirá hasta nueva orden o hasta que se hunda, como el castillo o la muralla.
14 enero 2017
Este Jueves Relato: ¿Juegas Conmigo?
Soy
el mejor portero del barrio. Soy el mejor portero del barrio, no paraba de
decir y repetir a todo el mundo con el que me cruzaba. Padres y madres de mis
amigos me miraban extrañados. Llevaba medio cuerpo y cara amarillos de la
tierra de albero con la que estaba cubierto el jardín, las rodillas medio
desolladas, pero aquella tarde había hecho paradas antológicas, estiradas
increíbles (esto lo decían mucho por la radio) y había mantenido mi meta a
cero, a pesar de que el equipo del Pigüi era mucho mejor que el nuestro.
Pigüi
era un chico desgarbado que vivía en unos pisos de militares que había cerca de
nuestro edificio. Siempre que bajaba a jugar lo hacía con su camiseta de
Arconada. Parecía un pajarillo (creo que era por su nariz picuda) y había
elegido ser portero, el más ingrato de los trabajos de un equipo. Sería el
mejor del barrio. Hasta aquella tarde.
Dos
a cero y la sensación de ser imbatible, el mejor portero del mundo. Sobre todo
cuando el Pigüi se acercó y me dijo que ahora sí que podía ir diciendo por el
barrio que yo era el número uno.
Ese duelo con el sol de
verano cayendo con lentitud sobre la ciudad hizo que en todos los partidos que
hubo después, todos los equipos del barrio quisieran ficharme para jugar con
ellos. Yo no quise, fui en todos con mis amigos, todas las demás tardes, todos
los demás días de ese verano, porque el mundo era ese lugar redondo como la
pelota oficial con la que pasábamos las horas. No existía nada más, bueno sí,
el hambre con la que luego subíamos a casa a cenar el bocadillo.
Más en donde Censuras
Más en donde Censuras
10 enero 2017
Reseña
Charo Cortés Sánchez y yo fuimos compañeros del taller de cuento de la Universidad Popular de Aranjuez. Pues bien, he tenido la suerte de que haga una reseña de mi libro de relatos en su blog. No puedo sino agradecerle la atención y, por supuesto, las palabras que dedica al libro y a mí personalmente. Desde aquí se lo quiero agradecer públicamente. Me alegro mucho de que le haya gustado. Da gusto recibir semejantes halagos de una escritora enorme como ella es.
Os dejo el enlace a su reseña. Lo dicho, un placer.¿Quieres que te cuente?
Por cierto se puede adquirir en:
Diego Marín
Amazon
09 diciembre 2016
Este Jueves, Relato: Perdidos
Esta semana nos convoca nuestra amiga Charo a que hablemos de Perdidos. Ahí va mi participación

Yo nada más que salí a dar un
paseo. Pensé que me vendría bien un poco de aire fresco en la cara. Así que,
cuando llegaste por la tarde cargada con bolsas de El Corte Inglés, te di un
beso en la mejilla, te dije que el nene estaba arriba en su habitación haciendo
los deberes y salí. No me llevé llaves porque no pensaba volver muy tarde. Cogí
el pequeño tarjetero con algunas monedas por si me apetecía comprar tabaco y
echar un pitillo.
Sin darme cuenta había llegado
hasta la estación de autobuses que, como sabes, está a las afueras. Estaba sentado
en un banco junto al andén 6 cuando llegó el autobús que va para Madrid. Bajaron dos
viejos y subieron unos cuantos jóvenes, supongo que estudiantes hacia la
capital. Decidí cogerlo.
En la estación de Méndez Álvaro
decidí que cogería el autobús que llegara al andén 14. Me bajé en un pueblo
perdido de la provincia de León, no recuerdo su nombre. Anduve unos días por la
provincia. Y cogí, creo, dos o tres autobuses más. Veía pasar los carteles
verdes de cambio de provincia casi con la ilusión de un niño pirata aventurero.
A veces me acordaba del fru-fru de las bolsas con las que entraste aquella
tarde en casa y un leve cosquilleo en los labios me recordaba aquel beso fugaz y
casi embustero que nos dimos en la mejilla.
De eso hace ya tres años. Y
sigo sentándome en los andenes a elegir un número y esperar el autobús que
salga. A tomar un café a toda prisa para no perder el coche. A mirar las caras
de la gente cuando ya estoy en mi asiento. Gentes pobres como yo, como lo éramos
nosotros.
Creo que con cada autobús que
cojo dejo atrás un poco de tristeza y desidia, como jirones de niebla gris y
húmeda. También he dejado de fumar. Dejó de gustarme ese sabor agrio y seco de
los Lucky Strike. No sé, ¿qué más?
28 octubre 2016
Este Jueves Relato: Atraviesa la puerta y empieza tu historia
Llevo mucho tiempo sin participar y no sé si podré comentar a todos...lo intentaré...pero siempre me gusta participar de las primeras convocatorias de los compañeros, así que ahí va mi participación. Gracias. Más puertas en lo de Pedro Pablo

Todo cambió aquella mañana que
el abuelo se dejó las llaves dentro de casa y se le cerró la puerta por una
ráfaga de viento. Y eso que la puerta pesaba lo suyo con su madera vieja y sus
clavos. Tendría cien o doscientos años. Como los que puede tener el abuelo
ahora.
Entonces tenía por costumbre
salir a leer el periódico al calorcito del sol en la puerta. Y a ver pasar a la
gente que iba para el mercado o para el centro del pueblo. Nunca se salía con
las llaves. Tampoco aquella mañana, porque la abuela solía estar dentro en la cocina. Llamó pero hacía tiempo que no había nadie para abrirle la puerta. Dentro
el silencio solo era roto de vez en cuando por el timbrazo del teléfono.
Al principio se preocupó e
intentó buscar alguna solución al tema. Al principio, algún vecino le
preguntaba e intentaba ayudar, pero por poco tiempo. Con el paso de las horas y
los días, el abuelo se sentó a esperar, quizá otra ráfaga de viento pudiera
abrir la puerta o los chicos pasaran a echarle un ojo al ver que no contestaba
al teléfono. Pero nada. Seguía esperando pacientemente (el abuelo siempre ha
tenido una paciencia infinita, incluso cuando lo de la abuela).
Hasta que un día se le ocurrió
si no sería capaz de entrar otra vez en la casa por las bravas. Se levantó de
su silla baja de anea, la apartó. Cogió toda la carrerilla de que era capaz con
tanta edad y le dio un empujón enorme a la puerta. Esta no se movió ni un
milímetro. Pero él se encontró dentro, en el recibidor de la casa. ¡Toma!
Y sin las llaves. Todo podría volver a ser como antes. Volvería a encontrar a
su Sole en la cocina haciendo sus cosas y, él volvería a retomar sus viejas
costumbres. Aunque lento, ahora podría entrar y salir de casa a tomar el sol
sin tener que preocuparse por las llaves.
01 septiembre 2016
Libros, letras...amigos
Al final un nacimiento siempre es una buena noticia y más para el autor. Pues bien, este es el caso. Gracias a Yagruma Ediciones ya está en la calle mi primer libro de relatos "Yo maté a Niño Funky y otros relatos".
Una maravillosa experiencia o como también he oído por ahí, una maravillosa vorágine. Atrás quedan correcciones, pruebas y todos los ajustes precisos para que todo quedase como finalmente ha sido. Un maravilloso resultado que espero que se lea, que guste y se critique...un libro de batalla para casi todos los públicos. Gracias.
Os dejo el enlace a Amazon por si alguien está interesado en su adquisición.
Gracias de nuevo, a todos los que han hecho esto posible
Una maravillosa experiencia o como también he oído por ahí, una maravillosa vorágine. Atrás quedan correcciones, pruebas y todos los ajustes precisos para que todo quedase como finalmente ha sido. Un maravilloso resultado que espero que se lea, que guste y se critique...un libro de batalla para casi todos los públicos. Gracias.
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01 julio 2016
Este Jueves Relato: Reencuentros o Desencuentros
Esta semana nos invita Juan Carlos a contar encuentros, desencuentros o reencuentros...pues ahí va el mío.
Apenas dos minutos después de
haber bajado del tren, vio el convoy alejarse. ¡Qué vieja que estás! La estación
de El Carmen llevaba casi un siglo sin ser remodelada y las maderas de los
tejadillos ya necesitaban una mano de pintura. Algo parecido ocurría con los
hierros modernistas que sostenían toda la estructura. El verde de antaño se
había perdido. Solo el reloj lo mantenía intacto. Era lo único que parecía
nuevo en todo el conjunto.
¡Tú tampoco eres ya un
jovenzuelo! Tenía a su lado un pequeño trolley rojo en el que ahora caben todas
sus pertenencias. Estaba encorvado y goterones de sudor comenzaban a caerle por
todos lados. La tarde tenía ese color amarillo barro que tienen las tardes por
aquí en verano. Se sentó en un banco a esperar. Miró los viejos edificios de
oficinas y las antiguas casas de los ferroviarios ahora abandonados. Un poco
más allá, los nuevos de ladrillo naranja que comenzaban a oscurecerse por los humos.
Pensó en su barrio del centro, en las calles estrechas y los pisos amplios en
los que ahora en verano uno casi podía colarse en los salones y salitas de
estar de los vecinos. Aunque quizás ahora con los aires acondicionados…Se miró
los pies hinchados y volvió a mirar pequeños desconchones en la pintura del
techo.
No sé. Puede que no
estés aún arreglada para que te vea. Prefiero verte como te recordaba. Ya lo
sé, yo tampoco estoy como antes, por eso no tenía espejos en casa, para no
mirarme.
No había llegado
aún su hijo para recogerlo, cuando apareció por el final de las vías el Talgo
con destino a Barcelona. Compró un billete y se subió. Con el fresquito del
aire acondicionado y los primeros traqueteos, se quedó dormido.
Fuera, la ciudad
vieja ardía. Y las palmeras y limoneros comenzaban a difuminarse con la
velocidad.
23 junio 2016
Este Jueves, Relato: Miedos infantiles
Nos invita nuestra anfitriona Charo a que relatemos miedos infantiles...aunque corta, ahí va mi aportación...
A mamá no le voy a contar nada.
El otro día me preguntó y cuando se lo conté no me creyó. Estamos solos en
casa, no hay nadie más. Pero el señor que anda, existe. Todas las noches lo
veo. Viene y se sienta en el sillón blanco. A veces me habla. Otras no, se queda
ahí mirando todo el rato con su sombrero y su traje negro. Yo cierro fuerte los
ojos. Pero cuando los abro, muchas veces aún está ahí, y se ríe. Me dice que me
vaya con él, que me quiere llevar al cielo. Por eso yo, todas las noches,
después de rezar el padre nuestro y el ave maría, cierro la ventana. Si está
cerrada no me podrá llevar. El señor que anda no es bueno y, cuando se queda
mucho rato y me dice que venga que nos vayamos, llamo a mamá para que ella
también lo vea y porque yo no me quiero ir…
17 junio 2016
Este Jueves, Relato: Haz tu campaña
Como estamos en tiempos electorales, Brisa de Venus, nos invita a hacer campaña...bueno, yo no he hecho campaña, o sí...juzguen ustedes.
Ayer a la una de la madrugada aún
estaba vivo porque me mandó un wasap: “Ahora
a descansar, a reflexionar que el domingo vamos a ganar seguro. Gracias por tu
implicación”.
Nos habíamos tomado unas cañas y unos
pinchos después del mitin de cierre de campaña y le acompañé hasta el coche.
Hombre, desanimado no. Estaba un poco
preocupado porque después de todas las dificultades internas y externas, las
encuestas no daban. No conseguía que la gente le entendiera, ni terminaba de atraer
a nuevos votantes. Tampoco nosotros hicimos bien nuestro trabajo por lo que se
ve. Era un candidato atractivo, con buenas ideas, moderado, centrado, pero no
lograba conectar con la gente. No logramos que convenciese a la base del
votante medio. En las reuniones y tormentas de ideas que hacíamos, todo iba
genial, todo era calculado hasta el más mínimo detalle y las ideas, yo creo que
eran las mejores. Luego, dichas fuera, sonaban extrañas, pastosas, densas y,
ninguna acción de contención (como las llamamos) podía minimizar eso. Con todo,
los mítines no iban mal. Pero los paseos por la calle, las improvisaciones,
eran una sangría de votos. Habíamos logrado encauzar las ideas fuerza y evitar
bandazos ideológicos. Quizá evitaríamos un importante trasvase de votos.
Yo siempre he considerado que tenía la
cabeza muy bien amueblada. Pero se ve que le pudo la presión o la preocupación.
Aunque jamás pensé que fuera a acabar así, de una manera tan drástica. Menos mal
que no estaba su familia en casa. Por eso de verlo todo en directo, como es la
vida ahora, un tuit.
Sí, sí. El entierro es mañana. El partido
emitirá un comunicado a medio día y por la tarde, el comité federal elegirá a
la sustituta. Con toda seguridad será la número dos por Madrid.
En el comunicado dirá que el mejor
homenaje que se le puede hacer es ir a votar el domingo. Como dijo Franco en el
discurso de Navidad del setenta y tres, no hay mal que por bien no venga.
Ahora sí que creo que podemos ganar
estas elecciones.
18 marzo 2016
Este Jueves Relato: Slogan: Brown Sugar
Este jueves nos invita Cas en su recuncho a hablar, escribir y dar vida a las fotos que forman parte de la convocatoria. Llevo tiempo sin escribir y no podía dejar de estar...Gracias. Ahí va lo mío...
Le eché una última mirada
antes de torcer a la izquierda y verlo por última vez para siempre. Era lógico.
Él se quedaría allí casi tan petrificado como la flor que adornaba las columnas
del edificio en el que pedía limosna en la puerta. Yo esa misma tarde, cogería
un tren que me llevaría al medio oeste en busca de más fortuna de la que había
encontrado en la ciudad del viento. Y es que las ciudades con viento siempre
están malditas.
Al pasar a su lado llamó mi
atención alabando los zapatos italianos que llevaba. Me hizo gracia y me giré. Rebusqué
en el bolsillo y encontré un billete de cinco. Pero te lo has de ganar, le
dije. La palabra ganar le sonó rara, hacía mucho tiempo que no ganaba a nada. Cuéntame
algo, le insistí. Se puso a pensar. Y me habló de Tammy, aunque él la llamaba
Brown Sugar, como la canción de los Rollings. Tammy era una negra exuberante,
de grandes ojos, piernas interminables y una amplísima cadera que le gustaba coger
cuando, al ritmo de esa canción, cabalgaba sobre él. Trabajaba de azafata para
la Panam. Por suerte, nada más que hacía viajes interiores pero eso implicaba también
pasar semanas fuera, aunque luego los reencuentros eran grandiosos. Él pasaba
el tiempo con algún trabajo de mierda y siempre temporal.
Con Tammy empezó todo y,
cuando se fue, terminó todo. Negro y soñador, ¿pero en qué coño estaba
pensando? En nada, probablemente en nada, tenía muchos proyectos que no habían
salido. Punto. Lo importante es luchar por tus sueños, ¿no? Así podrás aspirar
a más. Aquella tarde, Brown Sugar le dejó muy claro que aspiraba a más. Después
de ese polvazo, se vistió. Recogió su bolso. Se retocó un poco el rimmel y el
brillo de los labios y salió del apartamento con un portazo. Sonaban los Rollings
y él se quedó sentado en la cama tal y como ahora lo estaba en la calle. Todos evolucionamos,
muchacho, me dijo.
Te los has ganado, saqué diez
dólares e, incrédulo como todos, seguí mi camino.
21 febrero 2016
Este Jueves, relato: Cierre de convocatoria
Ya se han marchado los invitados y queda la mesa con algunos vasos y platos de plástico. El trozo de tarta que ha sobrado ya está guardado en el frigo y los regalos en forma de relatos que han hecho ustedes quedan guardados para siempre en el corazón de uno. También las felicitaciones. Muchas gracias a todos por la participación en esta convocatoria y, cedo el testigo a Inma Blanco en su blog Molí del Canyer. Allí nos vemos el próximo jueves.
Un saludo y buena vida
19 febrero 2016
Este Jueves, relato: Cumpleaños.
Sin más preámbulos, y casi porque no llego, ahí va mi participación en este jueves cumpleañero.
Quizás no debieron apartarse
de aquella carretera, por muy secundaria que fuera. La pista de tierra los
había dejado al borde de un mirador espectacular. Abajo el lago Hurón y, más
allá, el bosque con todos sus pinos canadienses y arces. La vista se perdía,
pero era imposible bajar desde ese punto a coger carretera alguna. ¡Maldito
gps! Desde la última curva a la derecha, no dejaba de mostrar el mensaje de “recalculando ruta”. W. había optado por
tirarlo por la ventanilla.
El sol comenzaba a caer y, W.
y M. salieron de la caravana para ver cómo se perdía mucho más allá de aquel mar de árboles.
Aquello del fondo, probablemente fuera Estados Unidos. Solamente regresaron al
vehículo cuando el sol se había ocultado por completo. Sonó un whatsapp en el
móvil de M. Los chicos que se interesaban por cómo iba la aventura. Pues
empezaba a ir mal. No quería cabrearse con su padre, pero apenas había
gasolina, nada más que quedaban un par de latas de alubias y jamón enlatado y
un siete por ciento de batería en el móvil. Se lo dije, se lo dije, echa los
cargadores por si acaso. Es solamente un día, es solamente un día. Quiero celebrar
mi cumpleaños pescando en el lago Hurón, no necesitamos los móviles. Ahora ya daba
igual, seguramente tampoco habría cobertura en este territorio de abetos y
grizzlies. Si viene uno que salga y que se lo coma a él. Quizás acudirían en
cuanto olieran la comida.
Terminaron de cenar y se acostaron.
M. tenía los ojos abiertos y estaba pendiente a cualquier crujido o gruñido. Podían
percibirse desde ese alto todos los sonidos del mundo. W. roncaba a su lado plácidamente.
Cariño, felicidades, ya son las doce…ya es tu cumpleaños…y le estampó un suave
beso en la mejilla.
18 febrero 2016
Este Jueves: Relato: Cumpleaños...Celebran con nosotros...
Pasen, pasen que ya comienza la fiesta. Ya llegan los invitados. No se preocupen que, al fondo, hay sitio. No sé si habrá sillas para todos, pero bueno. Sabrán disculparme. Sírvanse lo que gusten y disfruten...
La plaza del diamante.
Molí del Canyer
Juliano El Apóstata
Yessy Kan
La trastienda del Pecado
Nuevas Divagaciones Nocturnas
Tracy
¿Quieres que te cuente?
H...(Perla Gris)
Reflexions en veu alta
El Balcón de Cass
Dorotea
Alma Baires
Neogeminis
Pikxi
Pepe
Ame
Demiurgo
Matices
Rosa Desastre
Max Estrella
14 febrero 2016
Este Jueves, Relato: Convocatoria
"Feliz, feliz en tu día..." o "cumpleaños feliz, cumpleaños feliz..." Estas son dos de las frases más pronunciadas en diversos idiomas y en diversos tonos en el mundo todos los días. Y como este humilde bufón, cumple años la semana que viene, sobre eso va la convocatoria de esta semana: de cumpleaños, sea feliz o no. Que el relato se desarrolle en un cumpleaños, que nuestro personaje cumpla años o que el cumpleaños se desarrolle o tenga lugar en un acontecimiento histórico o, lo que quiera que sea que se les ocurra. Porque sobre eso de la imaginación son ustedes expertos.
Espero que el tema les sea propicio y sobre todo no olviden las recomendaciones para participar.
12 febrero 2016
Este Jueves, Relato: Cuéntame una historia de fantasmas
Este jueves nos invita Charo a contar una historia sobre fantasmas...o compañas...por ahí va la mía...
El viento era tan fuerte esa
noche en M. que movió la campana de los Dominicos. Trece lúgubres tañidos que
recorrieron el pueblo entero junto al soplo del diablo. Ululuba por las
esquinas como las corujas y, de cuando en cuando, parecía que susurraba
palabras. A nadie encontró en su camino a pesar de ser temprano, porque las viejas
no tardan en esconderse en sus casas y tapar todas y cada una de las rendijas
por donde pueda colarse. Sonaba aquí y allá presuroso cerrar de persianas y
puertas. Aullaban los perros a su paso. Un reconocible olor a cera quemada llenó
la noche y el polvo de las calles comenzó a levantarse.
De más lejos a más cerca se
oía el fúnebre bisbiseo de un rosario.
El niño estaba inquieto esa
noche y no podía dormir bien. Muy al contrario que sus padres que, ya siendo
jueves, habían caído rendidos en la cama.
Otra vez el sonido negro de
los rezos se confundía con el viento. Maulló un gato negro. Y sonó la única
persiana en toda la calle que se levantó a esas horas de la madrugada. El niño
finalmente se había despertado para ir al baño.
El estruendo de las láminas
de plástico despertó a los padres que se encaminaron a la habitación del nene.
La cama estaba vacía. También el baño y el resto de la casa.
¡No por dios, D.
no vayas! ¿ Por qué te has asomado? ¿No te dijimos que avisaras a papá o mamá? ¡No
debías mirar por la ventana, no debías mirar por la ventana, mi niño guapo!
Los sollozos y la
vista que solo alcanzaron a ver alejarse la santa comitiva. Cesó de repente el
viento y el frío. Y un vacío nuevo quedó para siempre entre los tabiques de la
casa.
22 enero 2016
Este Jueves, relato. Sucedió a bordo de....Le Roi est mort
Esta semana nos invita Pepe a contar alguna historia que haya ocurrido a bordo de...pues ahí va la mía (creo que dentro del tema), que ya era hora y llevaba mucho tiempo sin participar. Por cierto, felices letras y año 2016, que no había dicho nada.
¡Le Roi est mort! ¡Le
Roi est mort! Ocho días después aún resonaban en mi cabeza los ecos de la gente
gritando aquella frase por las calles de París. Aún era temprano cuando aquel
soldado barbilampiño golpeó mi puerta y me indicó que mi presencia era
requerida de modo inmediato en la corte. Debía hacer la autopsia al Rey Sol y
eviscerar como ordenaba la tradición. La mañana era buena y la marcha fue
incluso agradable. Ahora hacíamos el camino contrario de Versalles a
Saint-Denis. El cortejo iba lento y la gente salía al paso de los carruajes. En
el centro, la gran carroza real totalmente cubierta, portaba el cuerpo vacío
del monarca. El silencio era negro como el humo de los hachones que portaba la guardia
real. De cuando en cuando el graznido de algún cuervo entrometido rompía la
quietud. Detrás, más soldados y el resto de carruajes. En uno iba yo portando
todas las entrañas de aquel hombre semidivino. ¡Le roi est mort! Volvía a sonar
en mi cabeza, gritado por las gentes. Y justo a mi lado, el cofre de plata y
oro en el que portaba corazón y demás órganos. No eran distintos de los demás,
ni más grandes, ni más pequeños, ni menos rojos, casi azules ya. ¡Le roi est
mort! Y la terrible certeza de esa frase me helaba la sangre. Sí. Está muerto,
he aquí su corazón y sus entrañas a bordo de este humano carruaje. Camino de
Notre Dame y de San Luís-San Pablo. Le roi est mort, vive le roi, pensaba yo
también según nos acercamos a París…
30 octubre 2015
Este Jueves, Relato: Los Olores
Esta semana nos invita Dorotea a hablar de la magia de los olores. Después de unas cuantas semanas sin participar y, aunque no me gusta el relato que he hecho, he considerado mejor participar. Ahí va mi aportación

Nunca podría dejarte. Creo
que no podría empezar con nadie que oliera de manera diferente a como tú lo
haces. No podría acostumbrarme a otro olor que no fuera el tuyo. Ese olor
blanco de Pôeme que aparece en tu cuello todas las mañanas. O el olor azul de
tus ojos silenciosos y profundos.
Tampoco creo que me
acostumbrara a un olor que no fuera el de nuestra casa. Un poco especiado y
cálido. Naranja. O a otro aroma distinto al del café que trajimos de Oporto y
que recorre una por una todas las estancias por las mañanas.
Al de nuestro sofá cuando
estamos tumbados y tapados con nuestra manta de cuadros escoceses y lo único
que se oye de fondo es el sonido de tu
respiración sobre el telón de la noche.
No. No podría dejarte. Me
daría una pereza enorme tener que comenzar de nuevo, oler otras cosas, otras
casas, otras personas. Quizás otros niños pequeños. Tener que oler legajos rancios
de abogados, olfatear discusiones y negras soledades.
No. Prefiero guardar en
pequeños segundos nuestras esencias para poder rescatarlas si llega el día en que, de tanto amor, pierdo
el olfato.
Etiquetas:
Jueveros,
Octubre 2.015,
Relato
18 septiembre 2015
Este Jueves, Relato: Un retrato
Este jueves nos invita Juan Carlos a que "nos retratemos" o que retratemos o que describamos. En definitiva que pintemos, que es a lo que nos dedicamos, pero con las letras. Ahí va mi minúscula pintura.
No, mamá, indicaron todos al
unísono.
Tic, tac. J. se levantó y paró el péndulo. Dio un beso a todos, uno por uno y se marchó. Sus pasos retumbaron por el pasillo porque la casa estaba un poco más vacía.
Después de un rato en el que
nadie hablaba, J. rasgó el silencio y preguntó por el retrato de papá. Todos se
miraron. Tic, tac. El reloj de péndulo colgado en la pared seguía haciendo su
trabajo a pesar de todo. Era cierto, no se encontraba en la pared. En su lugar
una cuadrada mancha blanca, más clara la pintura en ese trozo.
A papá le hacía mucha ilusión
ese retrato porque lo había pintado la abuela.
No sé, dijo T., alguien se lo habrá llevado.
¿Para qué querría nadie
llevarse un retrato? ¿Es que estamos como en el pueblo en el que hay que
guardar las cosas de valor para que no se las lleven las vecinas que venían al
velatorio?
Pues no está y punto, terció
V.
Tic, tac.
Pues papá me decía que sería
para mi, insistió J. Yo de pequeño me quedaba como un niño tonto mirándolo
durante mucho rato. No se parecía a papá, ni por los rasgos, ni por los colores.
La abuela había pintado otra cosa, otra cara, pero creo que todos sabíamos que
era papá.
O de verlo tanto tiempo ahí,
todos pensamos que era papá, sollozó C.
Pues lo quería, lo quería, me
encantaba y era para mí. Y ahora no está, y alguien se lo ha llevado. Lo
quiero, si alguno de vosotros lo tiene que me lo de, por favor. Quiero mirarlo…ya
le tenía un sitio reservado en casa, su rincón favorito.
Todos se miraron. Tic, tac…
Ayer a estas horas…, empezó
C.
Todos chistaron a la vez e
interrumpieron a C. Tic, tac. El sol se estaba yendo y, de nuevo haría largas
las sombras de los edificios sobre la gran avenida. Tic, tac.
¿Queréis cenar algo?
Tic, tac. J. se levantó y paró el péndulo. Dio un beso a todos, uno por uno y se marchó. Sus pasos retumbaron por el pasillo porque la casa estaba un poco más vacía.
04 septiembre 2015
Este Jueves, Relato: Leyendas de mi tierra
Este jueves nos invita Perla Gris a escribir sobre leyendas de mi tierra. He de decir que me he encontrado no con un inconveniente sino con varios, tantos como los sitios a los que me siento ligado. Soy de Murcia, vivo en Ocaña (Toledo), paso mucho tiempo en Aranjuez y siento un apego muy grande por Mota del Cuervo, por razones de peso. Así que he tenido difícil, lo de elegir leyenda. Me he decantado por algo que oí o me contaron de aquí donde vivo...ruego me disculpen porque me he pasado un poco de palabras pero era complicado resumir la historia y la persona que lo contó era prolija en detalles...

Para montar un negocio, lo primero que hay que tener es una buena idea. Y luego que no haya factores o circunstancias externos que hagan que el negocio pueda no funcionar. Pues bien, en el bajo que se encuentra en el bulevar junto al Casino y que hace esquina, ningún negocio prospera. Y eso que el bajo es amplio y se encuentra muy bien situado cerca de la Plaza Mayor.
Con anterioridad no sé lo que
habría. Pero desde que vivo aquí, han fracasado un bar, con lo que es un bar en
este país y una entidad bancaria. Ni más ni menos. En la oficina de la entidad bancaria
conocía yo al director. Tomábamos café algunas mañanas. En la inauguración, me
enseñó las instalaciones. En la planta baja, la oficina propiamente dicha. En la
primera planta, un par de despachos. Y en la última, en una antigua vivienda,
los archivos.
Al principio todo era normal. Pero con el tiempo, las cajas y
papeles se acumulaban en la planta baja. Los empleados no querían subir al archivo.
Decían que se oían ruidos extraños, bufidos de bestia, gruñidos. Alguna caja
había aparecido como mordida. Un becario dijo una vez que había visto una
gárgola, pero real, enorme y verde. Se le había quedado mirando con sus
pequeños ojos rojos. Parecida a la que desaguaba la lluvia del tejado. Lo
cierto es que yo siempre vi a la gárgola bien colocada en la esquina. Aunque
también lo es que no volví a ver al becario.
La mañana en que estaban
desmontando la oficina, tomamos café en el Casino el director y yo. Coincidimos
con P. R. que nos contó algo sobre una maldición echada sobre el edificio por
una antigua dueña que murió sola y a la que encontraron al tiempo como petrificada. Unos
dicen que se reencarnó en el bicho y que, de cuando en cuando, exige un pequeño
sacrificio. Que a veces de ese tejado, aparte de agua, puede caer algo de
sangre. Otros hablan del mismo diablo que habita en esas estancias. Sea como
fuere, lo cierto es que no hay negocio que prospere en ese bajo y que alguna
vieja se persigna al pasar por esa esquina…esté o no la gárgola.
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