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12 febrero 2008

Hobbes III

El Hobbes III era la típica embarcación que parecía que iba a romperse en mil astillas en la siguiente ocasión en la que tocara las parduzcas aguas, a pesar de lo cual, llevaba años y años remontando el Río Perfume en Hué.
Jean, había oído muchas de las leyendas del río a lo largo de todo el tiempo que lo surcó. Él mismo ya formaba parte de la leyenda; no en vano había pasado de hijo de pequeño burgués parisino, de comprar libros y novelas de amor en la Rue Lafayette a contrabandista de opio primero y transportista de todo tipo de cosas y personas después. Piensa en las amantes que ha visto su barco; las parejas furtivas que llevaba a los bosques cercanos, piensa en mandarines confiados y sapientísimos monjes ascetas...
Entre el olor a brea y a pescado que aún tiene algún viejo embarcadero, recuerda con desdentada sonrisa, como en la eterna estación de las lluvias, un leve manto de flores cubría la superficie de las aguas y como los pétalos se abocaban vertiginosos hacia una incierta desembocadura. También recuerda como la conoció a ella, su primer único amor y su sonrisa mientras apartaba su lindo pelo liso para, cogiendo del agua una flor, colocarla sobre la pequeña oreja y besar el blanco y elongado cuello...recuerda y recuerda, mientras suena a la hora de siempre la gran campana de una pagoda, un pétalo se pierde entre las aguas río abajo, cae el sol viejo y dorado y al mirar a su vera, es observado por la mejor de miles de razones por las que se quedó a vivir aquí...

23 noviembre 2007

"PHE10 Y CÁMARA ABIERTA 2.0:"El tiempo congelado"



De como la vida puede ser cuestión de mantener el equilibrio (aunque parezca que está a punto de despeñarse no es así).

Foto: Ana M. Morales. Zona de Sa Pa en el norte de Vietnam.


13 noviembre 2007

De reflejos


Mientras hurga con su azada en la tierra, ve el paso de las nubes, blancas y de algodón reflejadas en las aguas que cubren poco a poco sus arrozales. El tiempo ha sido bueno, las nubes, las lluvias, ahora que no son necesarias pasan de largo. Los espíritus de las montañas están siendo benévolos con su familia este año; más tarde iría al templo a rezar por ello y también por Xi, que hacía tan solo unos meses que se había ido. Las cosas no eran fáciles, pero tampoco nadie dijo que lo serían. Levanta la cerviz y con bovina resignación, resopla. La piel oscura y agrietada, tostada por el sol. Agarra de nuevo el legón y con renovada fuerza, remueve terrones y dirige el fluir del agua.
De nuevo, las nubes, blancas y de algodón rozan veloces el agua con su reflejo en busca de mejores latitudes para permanecer, que aquí y por hoy, no son necesarias.