14 noviembre 2013

El minuto del diablo

De todos es sabido que el tiempo que tenemos es prestado. Lo que mucha gente desconoce, algo normal por otro lado, es quién es el prestamista. No obstante si, estamos atentos a los signos, en seguida nos podremos percatar del mismo y de aquello que hace para que nos percatemos de la deuda que tenemos contraída. Puede ser una sombra, una fría o susurrante corriente, puede ser un minuto o algo mucho peor, pero creedme que uno se da cuenta. 
Yo he tenido un primer requerimiento en forma. En la mañana fría del miércoles, como a medio día. El sol radiante jugaba a engañar porque apenas si calentaba unos grados allá en lo alto. Y justo allá en lo alto fue como poco a poco, creció una algarabía gruyendo. Y ya se sabe lo que significa una bandada de grullas en plena emigración. A mi, por el contrario, siempre me había parecido un espectáculo muy bello, hasta aquel minuto de miércoles. Porque justo después de pasar aquella parvada, saltó el diferencial de la luz; quedó sin luz el frigorífico, la campana extractora y demás aparatos eléctricos de la cocina. Eran las 12 y 21 de la mañana tal y como pude ver en el reloj del microondas antes de que se fuera la electricidad. Nunca antes había saltado la luz en casa. Oí entonces un clic seco: el diferencial debió saltar. Dirigí mis pasos hacia la caja de la luz que contiene todos los interruptores y, efectivamente el diferencial estaba bajado, si bien, me percaté de que la caja estaba ligeramente abierta y me pareció oír otro pequeño crujido fuera. Siempre hay algún crujido fuera. Rápidamente abrí la puerta y un viento gélido como la muerte me golpeó la cara. Entré al instante a la cocina y, comprobé que todos los electrodomésticos emprendían de nuevo su marcha. Miré por la ventana y tuve la extraña sensación de que todo estaba parado. Habrían transcurrido un par de minutos. No obstante el reloj del microondas marcaba las 12 y 21 minutos tras volver a encenderse, como el reloj de pared de la cocina. Por un momento dudé, aturdido, si habría transcurrido tiempo alguno o no. !Al diablo! Habrán sido imaginaciones mías. ¿Imaginaciones? Sí, efectivamente, al diablo. 

01 noviembre 2013

No sé si por Halloween

No sé si fue por Halloween cuando comenzó. Lo cierto es que aquella noche la gata, nuestra gata, se había mostrado más inquieta de lo normal; lo mismo ronroneaba que dejaba de hacerlo; se subía encima nuestro mientras veíamos la televisión y se bajaba al instante impulsada por una extraña fuerza, por un invisible soplo que nada más ella era capaz de percibir. 
Fuera, como siempre para la noche de ánimas, el viento ululaba, y movía las hojas. Arriba las estrellas heladas brillaban ya con fuerza de noche de invierno. La gata, nuestra gata, seguía con su incómodo peregrinar por todo el salón. No tenía hambre; no tenía sed y comenzaba a maullar o gemir, aún no lo tengo muy claro. Siempre se ha dicho que los animales son más sensibles para algunas cosas y esa noche parecía que notaba algo. "Será el gato ese que viene a quitarle la comida".  
La persiana estaba a medio bajar. Me asomé y vislumbré sobre la valla que limitaba el patio del resto de los chalets unos terribles ojos amarillos mirándome fijamente. "Ahí está" Pensé. Salí dispuesto a darle un buen sopapo al gato fisgón. Pero para cuando pude alcanzar su altura, no había nada, ni el más mínimo rastro del felino; pero tampoco se percibía nada que hiciera denotar su presencia. 
Hubo otro ruido de hojas y de nuevo pude ver aquellos terribles ojos amarillos mirándome con la fijeza de un demonio. No eran los ojos de un gato, ni siquiera se veía la negrura del cuerpo del minino. Se iban acercando. Ojos amarillos de odio. Parecía que pudieran volar. Se acercaban y desaparecían de nuevo. Comenzaba a tener los pelos encrespados del miedo. Quería dejar de asomarme por la rendija que quedaba entre la persiana y el alfeizar, pero me era del todo imposible. Traté de entretenerme con la televisión y el sofá, pero ya se sabe que el ruido de la televisión es ahora intranscendente. Trataba de evitar dirigir la mirada hacia la ventana, mas cuando lo hice, allí estaban esos dos ojos amarillos demoniacos mirándome fijamente ahora desde el alfeizar de la ventana. Estaban ahí al lado. Di un respingo del sofá y bajé la persiana de un golpe seco. Tenía seca la boca y los ojos más que abiertos. No pudo ser un sueño.
A. no los había visto y no me creyó pero desde aquella noche todas las persianas de casa se bajan a tope por las noches para no dejar pasar nada de luz o ruidos. No obstante, de vez en cuando se oye fuera, en el patio, el ruido de hojas moverse, un hondo gemido o carraspeo del más allá y, yo tengo por seguro que están esos dos terribles ojos amarillos mirándonos desde cualquier atalaya de nuestro propio patio, cerca, muy cerca, cerca, muy cerca...

28 agosto 2013

Ignoto

Ignoto era atildado como ninguno en el barrio y pocos en la ciudad. Todas las mañanas pasaba camino del taller bien temprano, enfundado en su elegante gabardina gris rayón y poliester tamaño enanito de jardín; porque Ignoto era bajito, mucho; y calvo, mucho; apenas una corona de pelusilla circundaba una enorme tonsura redonda que ya quisieran para sí muchas personas mayores que él. Porque Ignoto era joven, bastante, aunque no lo pareciese. 
Al llegar al taller con un grácil gesto dejaba la gabardina en el perchero. Este gesto dejaba al descubierto el color de su camisa para ese día, distinta del anterior y del siguiente; y los tonos pastel de su pajarita, una distinta para cada semana. Pasaba por delante de la mesita de recepción dejando tras de sí un ligero perfume de bergamota que, ninguna de las chicas que estábamos en el taller, supimos nunca identificar correctamente a qué marca de agua de colonia pertenecía. Cogía el batín y la aguja y dedal o el lápiz, dependiendo de los días, y a trabajar. Porque Ignoto era primer oficial de costura en el más afamado taller de una capital de provincias. 
Ignoto llevaba al taller tonos de camisa imposibles, ideas de trajes impensables, pajaritas sublimes en tonos pastel o con estampados severos y, siempre, pantalones y chaquetas con caída perfecta. Porque Ignoto era elegante, mucho, aunque también a su manera. Estas son las tendencias de París, de Milán, decía. ¿Y en Madrid?, ¿qué se lleva en Madrid? preguntábamos. Niñas, Madrid, como España, todavía no pinta nada. Traía al taller revistas de nombres extraños y rimbombantes que no habíamos visto en nuestras vidas y que conseguía como en los tiempos del estraperlo. En ellas aparecían señoras vestidas con trajes y vestidos modernos, con telas como traídas del futuro, colores y tonos inimaginables. Todo esto y muchas cosas más que no os puedo contar, es el futuro y, cuanto antes nos acostumbremos, mejor para nosotros, nos contaba. Nosotros le rogábamos, ¡cuéntanos más Ignoto, por favor! Él se hacía el remolón con tono de comadre cariñosa. ¡Cuéntanos más secretos de lo que va a venir y va a estar de moda, Ignoto, por favor! Tratábamos de sonsacarle. Una peseta un secreto, ¡anda!...¡No lo haría nunca por dinero! Nos decía cogiéndonos las manos entre sus pequeños y regordetes dedos. Pero cogía las pesetas, y hacía confesiones sobre telas y diseños. Cogía las pesetas, nos pedía que cerrásemos puertas y ventanas y hacía como que se iba a bajar los pantalones; aunque al principio sólo mostraba una pequeña parte blanca del lateral del muslo. Había grandes risas en el taller en esas tardes.
Fue así, por una peseta como vimos las preciosas braguitas de perlé que usaba Ignoto; otras más grandes de raso; y otras preciosas de encaje, de un virtuosismo arabesco nunca antes visto e imposible de imitar. Y fue por una peseta como vimos el primer tanga de nuestras vidas, delimitando los femeninos albos glúteos  de Ignoto con un minúsculo hilo por detrás entre los mismos y con apenas un triangulo en la parte de delante, delimitador de todas las imaginaciones posibles.
El futuro era insinuador, sibilante, un pequeño fetiche de ricos y variados telillos; una jugosa manzana del bien y del mal a la que hincar el diente entre telas. 

01 agosto 2013

Celulosa

El fuerte olor a celulosa que impregna el papel con el que me he sonado la nariz, me ha trasladado por un momento a mi Pontevedra natal. Ese era el olor que emanaba del humo de la fábrica papelera que había instalada en su ría; me ha traído a la memoria las grandes chimeneas y esa bruma pegajosa que lo impregnaba todo por las mañanas en las que no sabías si lo que se veía al fondo era la romántica niebla marina o la descorazonadora espesura de la industrialización.  Fue por aquel entonces que dejé de salir a correr por la ría para dar mis paseos por el centro antiguo de la ciudad. Y es ahora que este olor me vuelve a recordar lo lejos que estábamos de todo, el ambiente propio y endogámico en el que se desarrollaban nuestras vidas en Galicia y la necesidad que teníamos a veces de sentirnos comunicados con el resto del mundo...más o menos como aquí...
Ese fuerte olor a celulosa es el mismo que tienen aquí los folios en los que te escribo esas cartas de las que nunca obtengo respuesta (tampoco la espero si he de decir verdad); por un momento imagino que debe ser lo único aséptico aquí en este chamizo que llaman hospital y en el que nos tiramos trabajando veintiséis de las veinticuatro horas que tiene el día. 
Aquí también todo está muy lejos del mapa pero la necesidad de huir es distinta porque lo que tenemos muy cerca es la vida y la muerte: ambas dos están siempre a un segundo de tu mano; de tus dedos encrespados; de una sutura bien hecha con una gasa mil y una vez usada o; de la correcta administración de una dosis de vacuna o la colocación más o menos casual de una mosquitera por las noches...
Cae el sol de nuevo y terminamos otra jornada extenuante de trabajo...allá abajo unos niños juegan al fútbol con un balón que nos regaló Messi en una anterior visita. Levantan una enorme polvareda roja, distinta a la  niebla de mi Pontevedra natal que era blanquecina apenas. Y por un momento, me reconforta pensar que todo en el mundo es igual y que lo único que cambia es el color que tiene la bruma de la amanecida o la puesta del sol.  

11 julio 2013

Fe de letras

Finalmente no se consumó el literaturicidio y nuestro querido amigo Goathemala ha vuelto, con calma, y está retomando, la sana costumbre de su sabio vouyerismo de letras. Para nuestra suerte, continúa asomándose a este mundo en el que todos somos un poco, otros. Gracias y que dure.
Pd. Por no eliminar la anterior postal, añado una nota rectificativa o fe de letras, más que de erratas y listo.

14 junio 2013

Un Buen Final...Nota Necrostálgica

Con ese título publicaba hace ya cinco días su, de momento, última postal, el amigo Goathemala en La Tierra de los Árboles. Y para ese blog, va esta nota necrostálgica. Porque la desaparición, aunque sea temporal, de algo que ha llenado tantos espacios vacíos en toda clase de mañanas, frías, negras, blancas, soleadas, es algo que, cuanto menos a este que esto escribe, le llena de una terrible nostálgia. Los primeros minutos de muchas mañanas, estaban dedicados a ver alguna imagen que el amigo Pedro, pudiera habernos regalado con esa mirada, tierna, pura y dulce con que camina por esta vida. Sus fotos siempre miran más allá del objeto principal, reflejan actitudes, ensoñaciones y rincones, vistos con el arte con que solo los espíritus nobles pueden ver. 
Con la misma ilusión, esperábamos sus relatos, su barroquismo literario, su palabra atinada que, al modo en que encajan todas las piezas de una primada catedral, diseccionaba realidades y sueños, cuentos, fábulas...porque en Goathemala se mezclaban Puck y D. Quijote; Góngora y Mújica Laínez, entre otros muchos y muchos...miles, reflejo de una enorme sapiencia en hombre humilde...
Y así, nos hemos quedado amigo, ENORMEMENTE AGRADECIDOS; pero mis mañanas se han tropezado con otras realidades y han quedado hueras de sus primeras imaginaciones, que eran las que encontraba en su blog...Me quedo con nostalgia pero sonriente...No tarde mucho en escribir y enseñar fotos...en la próxima reunión que tengamos...que de usted siempre hay que esperar lo mejor.
Un abrazo a usted y a su blog...hasta pronto...espero. 

13 junio 2013

Feria del Libro

Visitar la Feria del Libro de Madrid es siempre un placer...vamos para un cervantófilo como yo, visitar cualquier feria del libro...pero, mirar, rebuscar, encontrar pequeñas joyas y ver que, en todas esas páginas está o puede estar contenido todo el saber del universo y las vidas, escenarios, experiencias de miles y miles de personajes y protagonistas o secundarios que dejan girones de su vida en la tuya al abrir la página de un libro, es algo difícilmente explicable con palabras...para eso están los escritores, para hacernos vivir en negro sobre blanco, en cada página...esta vez me contuve...un poco...

Yo leo, tu lees, ellos imaginan, crean...nosotros vivimos...

02 junio 2013

Charles de Gaulle

La sala es, en general de un gris indefinido. Tiene grandes ventanales semicirculares cubiertos por unas cortinas de un amarillo macilento que en algún otro momento tuvieron que estar de mejor moda y que dan su vista a la zona de carga y los hangares. Grandes tablones rectangulares con caballetes hacen las veces de mesas. Suficiente. La verdad es que no sabía yo que en el aeropuerto internacional Charles de Gaulle, tuvieran semejante infraestructura, pero tampoco me resultó extraño habida cuenta lo chauvinistas que son los franceses, o lo detallistas que son para estas cosas, según se mire. Lo cierto es que aquí estoy, levantando mi copa, brindando con cava del duty free, junto a catorce o quince personas más, de las que solo conozco a tres o cuatro, novio incluído por la felicidad duradera de la pareja. 
Y es que Mario conoció a Chikako en una de las pocas veces que salió de su Valencia natal para ir a Madrid a un ciclo de conferencias sobre la conjetura de Hodge. Allí la conoció y, allí alteró todo su universo vital. Eso es lo que alcanzó a contarme a mi su mejor amigo, que el resto de detalles, estoy seguro que se los guarda y alguna vez los conoceremos. Él que tenía en Valencia, su pareja de hecho o unión civil estable, con sus dos hijas, sus clases en la facultad y una ausencia total de preocupaciones, repentinamente en el AVE de vuelta a casa tras el simposio, vio que nada de lo que antes era tan real, encajaba; desde ese congreso y Chikako, sus fórmulas vitales no tenían soluciones ciertas, sino que llevaban a otras incógnitas y se elevaban sus dudas exponencialmente. Todo dejó de tener sentido en su vuelta desde lo que pasara en Madrid con esa linda japonesa de piel de porcelana, modos y gustos suaves y una dulzura de emperatriz de la era Heian. Arregló los temas en la universidad con una beca para estudios en el extranjero; me pidió que le arreglase los papeles de modo que no le faltase nada a Lola y sus niñas y...hasta ahora, en esta sala, con un menú del tipo que dan en los aviones, con una tarta que he traído yo de España no sin dificultades y un grupo de amigos de la pareja a los que no les importa viajar para ir de boda, en el tiempo muerto entre dos vuelos intercontinentales porque Chikako, y ahora Mario, viajan mucho de ciclo de conferencias en ciclo de conferencias, intentando resolver incógnitas matemáticas, para otros; que, de momento su ecuación tiene una solución muy clara. 

23 abril 2013

Día Mundial del Libro

"¡Hola! Me llamo Cocó y soy un Dragón Rojo con cresta amarilla. También tengo puntos amarillos por todo el cuerpo...soy de los pocos que quedan de mi especie...y vivo en una cueva muy cerca del río...". Así comienza el último cuento que voy a leer...porque sí. Porque me gusta descubrir nuevos mundos, nuevas historias. Porque los libros son vida; porque las letras son como los segundos de nuestro tiempo, lean, escriban, promuevan la lectura y la escritura...es un buen modo de vivir. 
Por cierto, dos cositas para terminar esta postal. Una felicitación a la Biblioteca Municipal Miguel de Cervantes de Mota del Cuervo ganadora del Premio Maria Moliner de fomento de la lectura. 
Y otra una apuesta que hago y que también voy a leer: Claire Castillon, joven escritora francesa de la que estamos buscando lo que tenga publicado en español. A ver cómo se da.
Feliz día del libro a todos...felices rosas y muchas letras... 

18 abril 2013

Papelera de Reciclaje

Todos los años lo mismo. Del mismo modo que se habla de la magnífica floración en el Jerte, o las Fallas de Valencia, o de los pesados de la Feria de Sevilla, cuando llega la primavera, hay algún momento en el que M. sale en todos los medios. Y es siempre por lo mismo. Para el resto del mundo parece un hecho fortuito, pero es que la memoria de la gente está cada vez más enflaquecida, apenas leen, ni comprenden lo que trato de explicar. Y, además no tienen, como yo, que enfrentarse a la tarea de informar, año tras año, sobre el mismo acontecimiento. 
A ver cómo enfoco este año la crónica porque estamos a 16 de abril y el alcalde ha decidido que ya es primavera, que entra hoy...
"En M. hay dos tipos de hombres: los que llevan chándal para todo; y los que llevan pantalones de pinzas y, en las más de las ocasiones, chaqueta. Los primeros, ya sabemos a lo que se dedican en nuestra sociedad. De los segundos, nada más que podemos intuir algo de sus actividades, aunque mucha gente en M. sospecha que puedan ser tan ilícitas como lo son las de los primeros. Lo cierto es que, cuando en M. el señor alcalde decide que ha entrado la primavera, se abre un periodo de incertidumbre para los hombres que llevan pantalones de pinzas o chaqueta. Y es que todos los años, con los primeros calores, se produce el asesinato de uno de ellos, casi siempre por parte de alguno de los desheredados que visten de chándal. Pareciera que existe un periodo en el que dichos actos están permitidos, desde la proclamación de la primavera por el primer edil hasta que entra el verano casi un mes después. Una especie de venganza o equilibrio social, no sé cómo llamarlo. 
Este año no ha sido diferente y, en la zona de M. conocida como de Las Huertas, ha aparecido entre limoneros y florecillas de San Juan, el cadáver de un hombre de mediana edad, asesinado por arrebato u obcecación presuntamente por uno de sus convecinos de M. 
La policía investiga ya el lugar del crimen, si bien no toman mucho interés, porque con estos primeros calores, cierto desquite o expresión de furia parece permitirse en M. Ya se sabe, alguna rencilla, algún asuntillo que quedó pendiente...en M. esta es la época para arreglarlo..." 
No sé, no me termina de gustar, me limitaré a contar los datos como todos los años, un señor de mediana edad ha aparecido muerto, bla, bla...porque del resto nadie va a entender una palabra...A ver, papelera de reciclaje...ya está...borrado. 
Estaré atento a partir de ahora a los calores. 

28 marzo 2013

Día Mundial del Teatro

Ayer se celebraba el día mundial del teatro. Entre la vorágine de información sobre la crisis, los corruptos, los jueces y demás grey absolutamente irrepresentativa, este día ha pasado desapercibido; cuando el teatro es una de las cosas más reales que hay en la vida, son momentos únicos los que brinda; son momentos reales y, a pesar de todo, momentos imaginados. Sirve de escapatoria a esta realidad tan miserable, en casi todos los sentidos, que parece que vivimos. Ir al teatro, disfrutar de los teatros continúa siendo un momento excelso, sublime...sobre las tablas de los mismos, se respira, profundamente, se imagina, se recita, se declama, se vive...
Por eso no se nos puede olvidar apoyarlo, como a tantas otras grandes cosas y causas que tenemos, y gritar por la absoluta injusta medida que supone la subida del IVA que únicamente un personaje vil, abyecto ,vampírico, estrecho y corto de miras puede atreverse a perpetrar.
No convirtamos ese acto cultural sublime en algo a extinguir y honremos a los grandes actores y dramaturgos que en España han sido. No dejemos que gente mediocre nos quite nuestra realidad...porque la vida es puro teatro, porque la vida es un sueño y los sueños...sueños son...

22 febrero 2013

M.

M. era un pueblo robado. Era como uno de esos niños de Sor Maria, sin destino, sin historia. Estaba literalmente enclavado en el fondo de un valle en el que, en algún momento tuvo que haber un río, pero que ahora constituía un cauce seco plagado de adelfas. En M., miraras donde miraras, nada más que veías, su tierra amarilla, los laterales de unas montañas yermas y violetas y una vieja carretera, gris y serpenteante que aparecía por una punta del pueblo, su lado este, y dibujaba un sinuoso trazo de huida por el lado oeste. A la entrada en el lado este, justo al lado del desvencijado cartel que anunciaba la entrada en M. había una pared y una pintada en la que se podía leer " la sociedad está preocupada por la banalización de la violencia"; y otra con un enorme pene junto al que se leía "bienvenidos al fin del mundo". Junto a esa pared que en tiempos pudo ser una casa, se situaba todas las tardes de sol de invierno Victoria en su silla de ruedas. Y desde su atalaya móvil daba la bienvenida agitando el brazo a los pocos coches que pudieran llegarse al pueblo: algún coche despistado, algún camión de reparto o; sin duda, el que más le gustaba, el de Correos que se veía desde lejos descender por el valle, contrastando su amarillo huevo con el violáceo brillo de las montañas. Dejaba alguna carta si acaso y huía de M. Porque en M. nadie se queda ni llega, salvo Victoria que, debido a un desgraciado accidente, tuvo que dejar la capital donde estaba sirviendo para volver a sus orígenes.
 Ya no llegaba tampoco el tren y, el viejo apeadero es ahora un esqueleto de la postmodernidad. Nada que ver con los buenos tiempos, tras la guerra que nos dejó vacíos a todos, en los que algún tren que iba a la ciudad capital paraba para cargar algún pasajero o recargar agua y Victoria, niña, se asomaba a las ventanillas de la primera clase para ofrecer agua de anís en su botijo nuevo, a recoger para comer las cáscaras de naranja que se arrojaban desde el tren al andén del apeadero de  M. y pelearse por ellas con una cabra que tenía por allí el jefe de estación para, con su leche, alimentar al menor de sus hijos.
En M. no se queda  ni la lluvia, pasa de largo por el pueblo llevada en volandas por un viento agrio que hiela los espíritus que roza. Por eso, los días de viento y lluvia, no hay nadie en las calles de M.; y por eso Victoria esos días, se queda en su casa y ve llover y agitarse las hojas de los árboles tras la ventana de su salita de estar. Y M., en la tormenta, parece el escenario de cartón-piedra de cualquier Viridriana, robado del tiempo y de la historia.

31 diciembre 2012

¡¡Espíritu Navideño, coño!!

La gente se arremolinaba en la puerta de la oficina tras el cordón policial. Cuchicheos, algún grito de susto y más y más gente que llegaba a ver qué estaba pasando; qué accidente había tenido lugar o qué nuevo pirado había descargado su furia tiroteando a diestro y siniestro. Cuatro ambulancias, dieciséis coches de policía, dos de bomberos y un helicóptero que sobrevolaba las azoteas de los edificios. Esos mismos altos edificios que, a fuerza de no dejar pasar el sol, habían convertido la ciudad en un sitio más gris. Los SWAT llegaron a la escena del crimen y se pertrecharon cogiendo su impedimenta. Tras ello y un estudio de la situación por parte de los mandos competentes, con aire cucarachil, se fueron dispersando entre la multitud y subiendo a diversas atalayas, ventanas, puertas, cubriendo todos los ángulos que, en la matemática y la balística de la situación pudieren existir. 
La gente comenta: un pirado que ha entrado en la sucursal bancaria. Se oye: y va disfrazado de Papá Noel. ¡Claro, para no despertar sospechas! Aunque en esta ciudad ya casi todo el mundo las despierta, porque el carácter de los ciudadanos de M. hace mucho tiempo que se volvió agrio y desconfiado. ¡Ho, ho, ho! Grita a lo lejos otro Papá Noel desde los grandes almacenes de enfrente. Unos cuantos metros de asfalto y parece que hemos dado la vuelta al mundo; nada parece ocurrir al otro lado de la acera. Tras el cordón policial, la vida fluye como siempre y es que la gente ya está un poco harta de noticias...de todo tipo. Los periodistas, en esta época son los nuevos apestados sociales sobre los que se pueden cargar las culpas.
Lo cierto es que las imágenes pixeladas de las pantallas de los televisores muestran el morbo, muestran las caras de expectación de la gente porque pase algo que poder colgar en su muro de facebook. Los ciudadanos de M. más que animales políticos se han convertido en seres que lo único que necesitan es alguien que les escuche lo que sea.
Las imágenes pixeladas de las pantallas de los televisores muestran como, dentro de la oficina, Papá Noel, anda repartiendo regalos entre los empleados, clientes y el agente de seguridad que se encuentran sentados en el suelo. No sabemos, porque no se escucha, aunque se intuye en los gestos y los vaivenes, pero hasta parece que les obliga a cantar algún villancico. Ha levantado a una señora, parece que la obliga a sonreír.
A punta de lo que parece ser una pistola ha obligado a dos empleados a darse un fortísimo abrazo. Se abraza la gente dentro de la sucursal, cantan y sonríen. Vuela el papel de colorines de los regalos que se han intercambiado. El director de la sucursal hasta ha sacado un pequeña botella de whisky que guardaba en algún cajón...son segundos de felicidad eterna para todos los que se encuentran dentro...
Porque los que están fuera no saben qué pensar. Los SWAT andan varios minutos pidiendo autorización para dejar seco al tío ese que se empeña en repartir un poquito de felicidad y a escuchar. El comisario al mando de la operación no sabe qué orden dar, si entrar o que paren de cantar o...
Al cabo de unos minutos, dentro de la sucursal todos andan sentados en un enorme corro. Ríen tranquilos, a alguno se le han subido los colores a la cara. Pero, por los gestos, se denota que la felicidad ha un rato que ha marchado para otro lugar...todos se despiden y abrazan...
En las pantallas pixeladas de los televisores se ve cómo Papá Noel se entrega, sale a la calle, deja su saco rojo de felicidad a un lado e, inmediatamente, dos gigantescos agentes se abalanzan contra él para detenerlo.  No llevaba arma reglamentaria más allá de una de chocolate que luego se comió. En el saco llevaba regalos como corresponde a estas fechas. Ninguno de los presentes en la sucursal, presentó cargos y el fiscal, cuando llegó el momento de acusar dudó entre el tipo penal de detención ilegal con la atenuante de FELICIDAD MENTAL TRANSITORIA, algo muy grave a decir de todos; o el de coacciones con la atenuante de REPARTO DE REGALOS Y SONRISAS.
Yo por mi parte lo condené a 20 meses de trabajos en beneficio de la comunidad, que habría de cumplir en un centro de su elección. Que me expediente el ministro si quiere...
(Desde este blog, Feliz año a todos, prósperrimo 2013)

06 diciembre 2012

La que espera

Se ha apretado el muslo con la mano derecha y se ha descubierto piel de naranja... Bueno, el frío tiene que ser magnífico para esto; pero la próxima vez me traigo o las mallas o los pantalones elásticos imitación de vaquero, que ya no está el tiempo para estas exhibiciones. O también puedo traer una mantita y dejarla en la silla. ¡Hola! Permítanme  presentarme. Yo soy la que espera, aunque en realidad me llamo Juana y soy de Y, un pueblo de aquí al lado. Tengo el pelo moreno aunque como verán me lo tiño de rojo. Tengo los ojos azules y grandes, algo que a mi madre le gustaba muchísimo. Mi trabajo es esperar, para eso tengo esa sillita de cocina venida en el tiempo desde los años setenta. Aunque casi siempre estoy de pie, que hay que mostrar bien el producto que una vende, andando de aquí para allá, en este cuartito de terreno. Antes todo era mucho más fácil. Estábamos en el local, sí, ese de los conejitos en las chimeneas, y dábamos cenas de todo tipo que luego, el que quería compañía se venía con alguna de nosotras a las habitaciones y allí, sumisas, o hacíamos o nos dejábamos hacer, según el caso. Luego una ducha, un buen enjuague y a otra cosa mariposa. Estábamos, por lo menos algo resguardaditas, que si alguno se ponía tonto, venía Gabriel, el segurata cubano que nos cuidaba, como un arcángel a salvarnos. Era gracioso porque teníamos para avisarlo un botón de alerta parecido al que hay en los bancos.
Pero bueno, ya sabe...que con la crisis, ¡dichosa crisis! la gente está más desanimada, ya no venían los empresarios de la zona a cerrar sus acuerdos y a abrir otros campos de negocio entre cubatas y cubanas; hicieron un E.R.E. en Wurth y muchos de sus trabajadores que, durante la semana, entraban y salían a echar un polvo rápido cuando iban de M. a O. repartiendo, dejaron de venir; el dinero de la indemnización y el paro lo necesitaban para mantener a sus familias. Yo a todos les decía, desde mi cómoda postura boca arriba, que todo pasaría, que la crisis esta no puede durar muchos años. Y ahora mírame, he tenido que diversificar y salir a buscar el trabajo, porque el trabajo no llegaba a donde estábamos. 
¡Cuántas veces, habré repetido yo que la vida es un círculo! Ahora lo veo claro. El mío es eterno y se limita a esta rotonda a las afueras del polígono en la que, dando vueltas, soy la que espera. 

15 octubre 2012

The Power of We

Un año más tomamos acción y conciencia con el Blog Action Day. Si pasáis por aquí de cuando en cuando sabréis que se trata de una iniciativa por la que blogueros de todo el mundo nos unimos para levantar la voz por una buena causa o poner el foco de luz sobre algún tema. Este año, como el título dice, nos referimos al poder de We, del nosotros. Es curioso que se plantee el tema este año, justo en medio del caos de crisis que estamos padeciendo; caos por muchos motivos, por el exceso de información que nos hace saber de todo en ciento cuarenta caracteres pero, a la vez, no saber de nada; caos porque unos cuantos que NO FORMAN PARTE de ese nosotros han estado haciendo y deshaciendo a sus anchas y quieren continuar haciéndolo sin ningún control y por un mero afán crematístico; caos porque las ideas se han arrinconado y se han quedado en un extremo al que es difícil llegar con un mínimo de normalidad de pensamiento; caos por la absoluta mediocridad de unos líderes y políticos encastillados en posiciones absurdas, un cúmulo de prejuicios y absolutamente miopes o ciegos (directamente) para liderar un proyecto a largo plazo ni nada que, ni remotamente, se le pueda parecer; caos, porque se ha olvidado a las personas. Ahora se trata de calmar a los mercados, impedir que la prima de riesgo se dispare, que la Bolsa suba o baje...la Bolsa o La Vida...no hay individuos, ni colectividades en esos cálculos...las personas, nosotros, hemos pasado a un segundo o tercer plano. No sabemos para qué gobiernan, no sabemos para qué recortan, no sabemos donde estamos en esta época y lo peor, no sabemos a dónde nos llevan las personas que pusimos para que, como líderes que son, intentasen manejar la situación. No se puede esperar nada de unas personas de las que se piensa que uno mismo podría hacerlo mejor...por eso, 
NOSOTROS que no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades sino que hemos puesto a memos y a gente absolutamente mediocre para gobernarnos, se lo decimos a la cara...adopten medidas o márchense.
NOSOTROS no somos contingentes (como se diría en Amanece que no es poco) sino necesarios; NOSOTROS somos los secundarios de lujo que hacemos girar todas las ruedas.
Es para NOSOTROS las personas, para las que se ha de gobernar, no para los mercados...
NOSOTROS tenemos el poder, y podremos y sabremos cómo utilizarlo...porque las personas somos el futuro...y NOSOTROS estaremos para verlo...seguro...

29 agosto 2012

Agosto es lo que tiene

Agosto es lo que tiene, cogían vacaciones nuestros padres (las madres nunca las han tenido) y se hacía perenne su presencia en el patio sentados, leyendo el periódico o limpiando uno a uno los radios de las ruedas de las bicicletas para, después engrasar estas; era "el ya estoy de vacaciones" personal que el paterfamilias se imponía como ritual anual. Después una compra grande para el mes para abastecer las necesidades de su "desnutrida" familia y listo; por delante, toooodo un mes de desayunos al aire libre, paseos por el puerto nuevo y el viejo, peregrinas visitas a la plaza de abastos a por pescado y las siestas de verano, largas y plomizas como un día de invierno. 
Y es que en agosto, venían también los amigos de Madrid, con sus vidas doradas que, siempre parecían mejor que las nuestras, que si Madrid tal, que si Madrid cual...que si en Madrid voy a un sitio de tal, en Madrid parecía todo grande; lo es y aparte hay mucha gente por todos sitios... Más tarde con el tiempo uno se da cuenta de la realidad, aunque ya intuía yo entonces que, los que llevaban escudos y camiseta del Atlético de Madrid, tenían una vida menos dorada o más de barrio que los que la llevaban del Madrid; estos sí que eran pijos, pijos; los otros se acercaban más al ideal provinciano que teníamos en el pueblo, parecían más reales. Lo cierto es que llegaban casi de madrugada y, ¡pop! en la mañana del día 2 de agosto, allí te los encontrabas, en tu puerta saludando para contarte todo un año en el que no se había tenido el más mínimo contacto, tan efímeros son los veranos. Empezaba entonces nuestro pequeño ritual de puesta al día, muestrario de los últimos comics de Garfield que no habían llegado a provincias, lo último de Sabina que nosotros no teníamos en original y los interminables juegos de roll que estuvieron de moda en la temporada invernal y a los que la luz del verano sentaba mal (yo siempre creí que a los monstruos del averno y demás seres oscuros los deshacía y derretía el verano peninsular), sin frío y lluvia fuera no eran lo mismo. También el cine de verano en sesión doble, con sus inagotables golosinas y los duros asientos que a todos nos dejaban el culo cuadrado; y los paseos, y los atardeceres ya menos eternos en agosto, y...y después terminaba agosto y se iban los "chamarileros" de las novedades capitalinas y los de provincias, nos quedábamos algo huérfanos de solaz y de amigos; estos volvían a sus vidas normales en Madrid, a sus trabajos los padres, a sus colegios los amigos, todos a sus barrios y a sus casas...En el pueblo, el viento helado de la mañana, marcaba el inicio de la temporada de soledades, para grandes y pequeños, de rutinas...ahora creo que lo único que cambia es el nombre del viento que da inicio a los invernales, el resto, es casi idéntico...sobrevivir... 

10 agosto 2012

The Season of the Witch


En la época de las brujas en el pueblo no se podía concebir porque, se decía, dependiendo del tiempo, el nacimiento no se llevaba a cabo o el bebé nacía malparido. No era nada científico, pero durante este periodo, todas las embarazadas que había en el pueblo, pasaban por la parroquia, cuando tenía lugar el septenario por las fiestas de la Patrona, para rezarle y que no se les yermase la madre. Aunque, oficialmente, la misa del martes de las fiestas, a las seis de la tarde, fuese para la ofrenda de los niños y las familias. Alguna vez también intuí yo que pasaba por mi casa alguna mujer. Y digo intuí, porque en plena canícula en el verano, a esas horas del mediodía yo tenía que estar durmiendo la siesta, pero como pasaban por la corrala a la habitación del fondo, muchas veces no podía evitar oír los susurros y los pasos quedos. Y muchas veces, me deslizaba del camastro, atravesaba el patio y me asomaba al ventanuco, desde donde podía observar sin ser visto. La mujer que estaba embarazada o creía estarlo, se desnudaba por completo y se tumbaba boca arriba en un viejo colchón de lana que, cuando no estaba para estos usos hacía las veces de cama de “invitados”. En la habitación había una zafra de la que se cogía un poco de aceite y se untaba la barriga de la mujer; después con el dedo y el aceite y sobre la barriga se hacían determinados símbolos y se recitaban unas oraciones que nunca alcancé a escuchar; tras ello se colocaba encima del aceite una ramita de olivo y una espiga de trigo formando una cruz de San Andrés; se volvía a rezar algo; por último se retiraban las ramas y se limpiaba la barriga con agua, que se recogía en un cacharro junto con el aceite que llevara. “Este cacharro con el agua y el aceite lo conservas, en él metes la rama de olivo y la espiga y lo tienes hasta que se sequen; pero fuera de casa, no debe por nada del mundo entrar en tu casa…una vez secas lo quemas todo donde sea…” Yo me volvía a la cama para no ser descubierto y, ya desde la ventana de mi habitación, veía salir a la chica con su bolso de esparto para llevar el tratamiento y la tranquilidad en las entrañas…en esa hora de la tarde en la que no pasa nada, se paran los relojes y, a lo sumo, algún gato camina cansinamente por algún tejado en busca de una sombra que le preste acogimiento. 

06 agosto 2012

Perisgrundvägen

Perisgrundvägen es una pequeña localidad al norte de Helsinki, al oeste de Finlandia en la que Brad Olessün tiene su pequeña cabaña. Brad, dedica sus días a talar los troncos de las coníferas que hay en el bosque cercano, en virtud de una concesión que tiene del gobierno finlandés. Pero a sus 62 años Brad, ha considerado que ya no tiene la misma fuerza para manejar el hacha y la sierra y puso un anuncio en internet para aquellos interesados en continuar con su importante labor en el bosque y en su cabaña. Pero Brad, no quiere dejar en manos de cualquiera sus queridas herramientas, así que está llevando a cabo una especie de “casting” para seleccionar a la persona idónea que sepa desempeñar el trabajo y se adapte bien a la vida de leñador. ¿Qué tengo yo que ver en todo esto? Pues que respondí al anuncio y me voy este mes de agosto a superar la prueba y desestresarme cortando enormes troncos. Se me ha prometido un buen sueldo, atardeceres eteeeerrrrnos y una bebida compuesta con laurel, miel y whisky que elabora el propio Brad y que se toma caliente. Con todo, lo que más me ha interesado ha sido poder hacerme con su colección de pipas y tabacos especiados…
Creo que en la mochila me llevaré mis calzoncillos pulgueros, los vaqueros viejos y, como no, mi camisa roja de cuadros y franela. También algún libro para cuando el viejo Brad y yo terminemos la jornada poder leer algo antes de dormir. No entiendo el finés y, es más, me han dicho que el acento de la zona es tremendamente complicado, pero bueno, creo que ambos pondremos buena voluntad y que, esa pequeña inconveniencia no deba ser un problema...

06 julio 2012

VII---Felicidades

Querido blog, 
Permíteme que hoy me muestre más como autor y que no seas tú el que llena mis momentos sino que sea yo el que llene tus huecos con palabras. Hace unos días cumplías 7 años. Ni más ni menos. Empezamos esta andadura un 25 de junio de 2005...y ahí seguimos, con muchas, muchas letras...y relatos e historias. Y he de decirte que, incluso nada más que teniendo 7 años, nos quedamos anticuados. En esta generación de los bombardeos en ciento cuarenta caracteres, que pueda haber espacios en los que dialogar con palabras (y no con emoticonos), leer cuentos o soñar historias, parece algo de otro tiempo. El tiempo virtual en la red y este tipo de cosas pasa mucho más rápido que el real, y los que escribimos, y decidimos decir palabras e historias somos una especie de lutiers y andamos siempre reparando calmas, sosegando realidades y contándolas con la parsimonia y cuidado con el que se toca lo recién reparado o rehabilitado...
Querido blog, tú no te preocupes que, tenga tuiter, ebook, etc...nunca dejo nada abandonado y mucho menos rincones tan bonitos (con cierto arrebol lo digo y me sonrío)...porque además, en sitios como este se encuentran otros lutiers maravillosos, geniales contadores de historias, amigos para toda la vida...y toda esa gran arquitectura de palabras y sentimientos no se puede dejar para que coja polvo....
Gracias a ti y a todos por hacer posible este espacio...y felicidades...

25 mayo 2012

Ana


Hace todo y todo lo hace bien...¡Brindo por poder compartir tus segundos, tus primaveras!

05 mayo 2012

Homo Erectus

No veo apenas nada más que figuras verdes moviéndose de un lado para otro. Para las pruebas me han quitado las gafas y no distingo nada bien. Únicamente a la anestesista que es morena y muy guapa, soy capaz de identificarla y es porque se ha acercado a explicarme que van a pincharme un sedante para que no tenga dolor alguno durante el proceso. La sigo un poco con la mirada en su constante ir y venir entre todas las camas que hay en esta sala. Me siento observada, me dice. No se preocupe que soy miope. Hay un frío blanco en la sala y a mi solo me han tapado con una sabanita que no me llega ni a los hombros. No me extraña que los virus no aguanten esta asepsia, con lo a gusto que se está fuera en el calor del naciente verano. 
Tras un rato de idas y venidas de muchas figuras difuminadas, se acerca el doctor a mi cama. ¿No irá usted a operarme?. No, todavía no; primero hay que hacerle unas pruebas para comprobar el estado de las cosas; lo que ocurre es que el protocolo indica que, las extracciones de tejido y demás comprobaciones, han de hacerse en quirófano. 
Me explica el proceso. Tienen que extraer un poco de tejido de la médula para comprobar, me dicen, si ha habido alguna mutación genética, cromosómica o proteínica "contra evolutio". El resto son tecnicismos que, por más y mejor voluntad que ponga el doctor en explicarme, creo que jamás entendería. 
Amigo, me dice finalmente, vamos a comprobar porque usted camina erguido, cuando todos sus congéneres humanos no lo hacen ya. Creemos que es el único caso en el mundo; todo el género humano caminando otra vez "agachado" tras millones de años y...¡pop!, de repente, en pleno siglo XXI un señor que camina erguido. No dirá que no es un caso a investigar...seguro que se sentía raro cuando iba por la calle. 
No, sí, si yo...

11 abril 2012

Tésis (que he encontrado por ahí)

Jean Philippe Marouac es considerado por los críticos y expertos en arte como el fundador del realismo tal y como lo conocemos en la actualidad. Sus cuadros gozan del privilegio de la mirada, la perspectiva, e interpretación que su autor hace de la realidad que le rodea. Además la época que le tocó vivir era propicia en acontecimientos y se prestaba dulcemente a ser retratada. El París de finales del XIX y principios del XX constituía para nuestro autor, un enorme lienzo en el que plasmar o del que coger toda su fuerza creativa; su potente pincelada, casi violenta en los albores de su carrera, igual refleja a la alta burguesía, con sus señoras y sus criadas (por cierto, muchas de ellas españolas), que a la más mísera prostituta del Montaparnasse. Con sus cuadros Marouac se convirtió en un testigo de excepción de una época, comienzo de la melancólica y maravillosa decadencia que es París en la actualidad; si bien, no fue conocido, ni estudiado, ni apreciado al "no aportar nada significativo a los movimientos de vanguardia al uso de la época" (Modernisme á Paris, un art decádent, E. Blesson, Editores Reunidos, 1968, página 315). Era lógico, entre la diversidad de las vanguardias, la totalidad de movimientos pictóricos, podríamos decir, de fachada, porque duraron poco o nada para la influencia que se les ha querido dar después, Marouac era lo más parecido a un fotógrafo, pintaba realidades.
Es, sin embargo, a partir de los años 80, cuando, ante el inexplicable auge que tienen las instalaciones y la pérdida de rumbo que toma la pintura como tal, cuando se descubre o redescubre a este genio de la normalidad. Y todo, a raíz de un misterioso personaje que se halla en todos sus cuadros. Es un transeúnte que, unas veces aparece de espaldas, otras mira un escaparate distraído, toma un café o un vino en un cenador, sentado frente a un periódico, otras mirando al pintor mientras este "toma" su fotografía...Y decimos que misterioso porque, al momento de redactar esta tesis, ninguno de los autores estudiados, y que serán referenciados oportunamente en la bibliografía de este ensayo, han dado cumplida y certera explicación de ese personaje. Los más creen que se trata del propio autor que juega a introducirse en sus cuadros al modo que lo hiciera Velázquez en Las Meninas. No se comparte esta opinión, por cuanto en nada se parece físicamente al autor y porque, razón fundamental, el propio Marouac, no sabemos si jugando al despiste, lo negó en la única entrevista a TF1 de él conocida. Lo cierto es que ese transeúnte de traje gris, constituye en casi todos los cuadros el punto de fuga por el que " se escapa o diluye" el cuadro. Una vez hallado ese personaje, lo demás se borra, se difumina y pasa a un segundo plano. Esté o no mirando al espectador, cobra una fuerza inusitada constituyéndose en el elemento central del cuadro que, a la par, dota al mismo de una equilibrada estructura y da sentido al resto del lienzo. [...] (Hombre de Gris, Redescubriendo a Marouac, Univ. Autónoma de Chile, año 1998)

27 marzo 2012

Día Internacional del Teatro

Dramatis Personae.

  • Bobé, el pianista del "tudo bem"
  • Pepe, extremeño hemipléjico.
  • Javier, desesperanzado habitual, tomando chocolate a primera hora de la noche. 
  • Un camarero.
  • Un televisor con el sorteo del Euromillón puesto.
Salón-cafetería de la primera planta de un hotel de cinco estrellas. Es la primavera portuguesa. La noche se cierne ya, fresca y fragante sobre la capital del Tajo. Bobé comprueba su boleto antes de marchar a casa y habla con Pepe que apura su whisky antes de subir a su habitación. Gasta silla de ruedas porque cayó mal en la mili en un entrenamiento con los paracas. A pesar de eso sigue tirándose desde el avión. 

Javier espera a que se enfríe un poco el chocolate que toma todos los días desde su extrañamiento en Lisboa y apura un pasteis de Belem que acompaña a la bebida. 
El camarero hace que recoge y limpia, aburrido.
El televisor suena a bolitas con números y a sorteo. 
Fuera parece que truena. La suerte ha vuelto a pasar de largo.

pd. Día mundial del teatro. Día mundial de la vida. Esto lo dedico hoy a Antonio Tabucchi, gran enamorado de Lisboa también y que esta semana se ha convertido en mito.  

08 marzo 2012

8 de Marzo

Llega otro año más el 8 de marzo y explota en violeta la totalidad de la península ibérica. La realidad poliédrica que es la mujer y su mundo, y sus cosas, asaltan los telediarios y los medios. Error. No son "sus" cosas, son las nuestras, las de todos y todas y más allá de las grandilocuencias de los políticos, del humo que se vende en muchos puestos, lo único que veo es que hay mucho, mucho por hacer, ponerse el mandil y a trabajar por la igualdad, algo que quizá solo se logre con una verdadera insumisión femenina. La declaración más inteligente que he oído esta semana, la de  la Comisaria Viviane Reding (algo que llevo yo sosteniendo hace tiempo) no me gustan las cuotas pero funcionan (ha venido a decir). Y me ha parecido la más interesante porque el cambio que pretendemos para las mujeres de todo el mundo ha de partir de nuestra parcela, cuando hayamos arreglado nuestro cómodo apartamento, podremos exportar bienestar y mejoras y democracias. Otro ejemplo que emociona por su valentía. Por desgracia, queda mucho por hacer y mañana será otro día internacional de lo que sea y muchos aparcarán el violeta-esperanza y trabajo hasta el año que viene. Yo no. A trabajar. 

06 marzo 2012

Verde

Mis recuerdos de infancia son verdes. Del mismo color que los muebles y las densas cortinas que cubrían las ventanas que daban a la calle. La habitación tenía una cama vieja que perteneció a la abuela y en la que, según creo, terminó sus días. Allí estuve yo postrado dos años por mis problemas de columna. Al principio de estar e, imaginándome a la abuela en la cama expirando, me sentí unido a ella, pensando que esa cama iba a ser el anticipo cómodo, de latex o viscolástica de un féretro...para los dos. Para mi alivio, al momento de escribir estas palabras, no ha sido así. Recuerdo particularmente las siestas en el invierno cuando el sol comenzaba a entrar por la ventana, en un lapso de una hora, se llegaba a la almohada y se quedaba un ratito calentando el cuerpo y el espíritu. Luego se despedía lenta pero amablemente y seguía su recorrido universal hacia otros lugares. Fuera podía hacer mucho frío que, a la hora de la siesta, entre las 3 y media y las 4 y media, el sol pasaba a visitarme. Desde mi posición de firmes, tumbado, con el corsé atado a la cama y sujeto al techo con unas cuerdas y una polea, antes de que llegara el sol, atisbaba un trozo de cielo, azul las más de las veces, gris, otras, perlado de amatista en los atardeceres. Yo no me podía mover, pero el universo seguía haciéndolo por mí. A través del cuadrado de ventana intuía algo parecido a la vida; oía conversaciones que había en la calle, el ladrido de los perros, otros niños o mis amigos, jugando en la calle...el resto me lo imaginaba....
Siempre he pensado que tenía suerte, porque la habitación de un enfermo no puede ser verde. Blanca sí, a lo sumo con algún tono azul; y sin espacio apenas. En una mesilla, un perenne vaso con agua para tomar las pastillas contra el dolor, un bajoplato y la jarra, de cristal, más o menos moderna, con un trapito para taparla o una tapa de plástico de las de ahora, dependiendo de la época.
En la otra mesilla, los libros, los cuadernos, los deberes, las lecturas obligatorias, que el homeschooling no está admitido legalmente en España, es una especie de cannabis educativo. Y junto a los "aperos" de enseñanza, los otros libros, los de verdad, los que salían por el recuadro azul que era el cielo reflejado en la ventana y me llevaban fuera de la cama, más allá de la casa y de mi defecto-cuerpo. Entonces no había televisión; bueno no había para tener dos televisores en todas las casas. Había en el salón y punto, núcleo familiar desde que la caja tonta se convirtiera en algo así como una prima charlatana: una más de la familia.
Yo mientras tanto arriba, siempre arriba, tabla-cuerda y rigidez; escuchaba las conversaciones y veía a mi madre desvivirse por el hijo postrado en un constante ir y venir de la habitación verde a todas las demás partes del mundo.
Durante esos dos años mi mundo fueron los pasos sibilantes de mi madre, el azul del pequeño rincón de cielo que me había tocado en suerte y el verde, verde siesta, verde convalecencia, verde...

28 febrero 2012

Los Patos de Central Park

Ahora, con el borboteo de la cafetera como sintonía de fondo de mi mañana, escucho las noticias que una presentadora muy guapa lee apresuradamente con los ojos fijos mirándome. No me gustan las noticias de la mañana aquí, en España. A las nueve de la mañana aún no ha pasado nada y lo único que reflejan los informativos como los espejos del Callejón del Gato son noticias del día anterior, mascadas, pero envueltas en el papel de regalo nuevo de la mañana; en la era de la información son viejas ya. Además no cuentan con el reposo que tienen las de los periódicos, que también te cuentan las noticias del día anterior, pero con el sosiego que otorga, haberse sentado el redactor en su mesa y en su silla, haber encendido el ordenador y haberla redactado: es una viva voz argumentada. 
Cuando estaba en Nueva York, la rutina era la misma, pero los informativos de las 8 o las 9, tenían una enjundia y un peso del que carecen aquí. Siempre los veía antes de ir a La Institución. Allí, sí pasaban cosas. En España tengo la impresión de que el tiempo pasa más leeento, pasan menos cosas, pero las siento más reales. De todos modos, echándome el café todas las mañanas no puedo evitar pensar, al mirar la hora, que ahora mismo estaría abriendo sus puertas La Institución; o comenzando a entrar gente en Wall Street; o abriendo la biblioteca de la universidad y su bibliotecaria, española, comenzaría a colocar los libros que los estudiantes habían dejado por las mesas de consulta y los sillones de lectura. A esta hora, los patos de Central Park comenzarían a salir para ir buscando gentes que les echen pan para el desayuno. 

08 febrero 2012

Motown Records

Verdaderamente la confesión no tiene la más mínima importancia, la hice en la penúltima edición de los Grammy (esa decadente mezcla de histrionismo y pop sin instrumentos) y el revuelo que se armó fue muy gordo, aunque no era para tanto o para nada. Además, los periodistas, amasadores de realidad, llevaron mis palabras mucho más allá de lo que realmente decían. Cuando dije que Stevie Wonder no tocaba el piano en ninguna de sus actuaciones públicas en televisión, no insinué que no lo tocara nunca, sino que en sus actuaciones en televisión, desde que el mundo es mundo, no tocaba el piano. Pero el resto sí que era en directo. Los demás sí que tocábamos. Él por el contrario, se limitaba a cantar y hacer como que tocaba, pero los teclados no sonaban; o no estaban conectados, los eléctricos; o pedía expresamente que no le pusieran micrófono al piano para que ni una mota de sonido saliera de sus dedos durante la actuación. 
Esto no quiere decir, como en el Daily Post llegué a leer, que fuera un farsante. En el estudio de la Motown Records, lo podías encontrar siempre delante de un piano o un teclado arrancándole quejidos antes de los ensayos y las grabaciones. De una simple nota, era capaz de hilar toda una canción que, si se daba bien, podíamos grabar esa misma mañana. Vaya si tocaba. Además, durante los ensayos, cuando giraba la cabeza era para comprobar que el bajo sonaba perfectamente como él lo imaginaba; que las guitarras gritaban con la coquetería soul de una mujer sureña y que los metales (sobre todo trompetas) olían a New Orleans y sonaban a su bourbon. Todo tenía que ser puro, como en su cabeza. Y como lo pensaba, lo grababa, con la perfección de sonido del batir de las alas de una mariposa, con la perfección del viento entre los pinos o la respiración de un bebé...

30 enero 2012

Pollock

¿Cómo definiría yo mi pintura? Fractal, mi pintura es fractal. Se ve igual en una pequeña proporción o porción de cuadro, que en un cuadro por completo, o en un enorme mural como el que estoy elaborando y que ahora ocupa casi toda mi cochera. La verdad es que sin ser famoso y sin haber tenido nunca una exposición, puede ser un poco presuntuoso, pero yo compararía mi obra (y eso que solo tengo dos cuadros) a la de Jason Pollock. Sí. Eso es. Pollock. Por eso dejé el taller al que iba con otros principiantes, porque mis ideas eran otras. El primer año habíamos empezado con dibujo cuando lo que a mí me interesaba era ya el óleo. Mis compañeros me miraban raro, pero es que yo estaba más allá. Lo que a mí me interesaban eran las matemáticas, las ciencias, buscar en la pintura una exactitud no figurativa, "numerizar" los sentimientos; que lo que alguien sintiera al ver un cuadro mío se pudiera objetivar y transformar en una cifra, pasar a un lenguaje binario. No me interesa la tercera dimensión, ni la profundidad de lo real. Mi pintura y yo, vamos más allá del sentimiento. No quiero provocar sensaciones como esos jovenes pintores de ahora creen que debe ser el arte; no quiero exaltar sentimientos. Quiero hacer pensar, llegar a la parte más numérica y automática del cerebro del observador. Quiero "lo plano", lo númerico, lo matemático, porque eso es lo más real que hay en el mundo y lo más cerca de dios que puede estar el hombre, si es que existe.  

31 diciembre 2011

Feliz 2012 ¿o no?

El día era muy frío como, por otro lado, corresponde a la época en la que estamos, el último invierno. Las calles estaban abarrotadas de gente con sus particulares quehaceres diarios, con sus compras navideñas, con sus ilusiones puestas en estas fechas o sus anhelos puestos en lo venidero. Me entré en una cafetería del centro y me senté en una mesita cuadrada junto a un gran ventanal desde el que podía ver las carreras y andares de la gente, vislumbrar sus llamadas de teléfono, sus gestos y, sin oír nada, podía imaginar lo que estarían contando o gritando.
El camarero apareció. Le indiqué que tomaría un café con leche y uno de los bollos que tenía en la barra. En la mesa de al lado, dos señores o chicos (que no sé bien, porque uno ya está entrado en años, muchos), hablaban en un tono un poco alto, acerca de la cosmogonía, teogonía, la creación de los mitos, el caos inicial y el orden del mundo actual y su fin. Por segunda vez el camarero apareció ante mí, esta vez con mi café con leche y mi bollo. Esparcí despacio el azúcar y comencé a removerla, más atento a la conversación de la mesa de al lado que a la propia acción de disolver el polvillo blanco. Los dos hombres seguían departiendo acerca de las creencias, que si por qué no creíamos a los chamanes y aztecas y sí a lo establecido en la ley de dios; que si tenían el mismo valor; que si la concepción lineal de la historia de la religión cristiana y, otra vez, que si el fin del mundo, que según los aztecas y su calendario era para 2012. O sea que, en 2012 todo se acaba. Suponían, ellos dos, que el fin vendría por algún dedo mal apretado en alguna arma termonuclear; ya saben, Corea, Irán, etc... o por la rebelión de los hambrientos o por la falta de agua...ese iba a ser nuestro fin del mundo, tal y como lo conocemos...Pedí la cuenta y la aboné al instante con el importe justo. 
Me abroché la gabardina negra y me acerqué a la mesa en la que estos dos "arreglaban" el mundo. Se están equivocando. En verdad os digo que el fin del mundo es, efectivamente en 2012, y que no se tendrán que preocupar por las causas, llegará y punto. Será un fundido en negro, como cuando se acaba una emisión (les dije por hacer un simil que pudieran comprender) y sin carta de ajuste. Fundido en negro y todo habrá acabado. YA ESTA. YO LO SE. Y salí para siempre de la cafetería. Ni siquiera me volví a ver sus boquiabiertos gestos. 

25 noviembre 2011

Y continúa

Ya van 55. Año tras año mostrando idénticas estadísticas que no bajan a pesar de leyes ejemplarizantes en este sentido, a pesar de la enorme labor con escasos medios que llevan a cabo los Centros de la Mujer. Creo que en gran parte es una cuestión de educación, de mucho tiempo. No se educa en inteligencia emocional y social algo que debería ser asignatura obligatoria en los primeros años; no hay empatía con los casos de asesinadas o maltratadas...no se educa en la resolución de conflictos emocionales de manera racional. Y me da la impresión de que nos estamos acostumbrando a las cifras, a que no baje el número de asesinadas y maltratadas; ha pasado a ser una noticia más, con el mismo tratamiento informativo que la crisis económica o el volcán de El Hierro. Para informar así, mejor que no lo hagan porque se consigue una nula eficacia ejemplarizante y sí un indeseable efecto "publicitario". Y de la costumbre se pasa al relajamiento y a una cierta aceptación social, un guetto del que se habla pero que parece quedarnos muy lejano como para que nos roce y nos deba afectar. Y para colmo donde antes había ministerio de igualdad, los recortes y la crisis se han llevado muchos de los medios que había para intentar paliar esta lacra, y hay promesas de más recortes. Esperemos que no nos den la razón las estadísticas...que como siempre solo son números... 

08 noviembre 2011

El Pan Bueno

El abuelo se murió sin querer, con una de esas muertes de domingo; todo el mundo volviendo de la playa, de puente o de fin de semana y él que decidió irse. No podemos decir que fue algo inesperado porque a sus noventa y seis años y con todos los achaques que tenía, ya hacía tiempo que venía dando algún que otro susto, pero no en los últimos tiempos. Había vuelto a retomar sus viejas rutinas: por las noches se dedicaba a pasear casi sonámbulo; por las mañanas espantaba a las palomas que anidaban cerca de su balcón; había vuelto a leer con asiduidad y a creerse casi todo lo que leía y a no interesarle nada de lo que echaran por la tele. En realidad, no le importaba casi nada de lo que pasara fuera de su casa, de su mundo. De vez en cuando se ponía el futbol en los grandes eventos (mundiales, copas de europa, etc...) y era por lo bonito que hacían las combinaciones de colores: pocas cosas había más vistosas que un Brasil-Francia, por ejemplo, en alta definición de esa. También había vuelto a fumar. Bueno, en realidad eso no era una de sus rutinas, pues había comenzado a fumar en pipa, sin motivo alguno, a los ochenta y nueve.
Desde aquella tarde comencé a verlo de cuando en cuando. Al principio me parecía que estaba detrás mío en el espejo mientras me afeitaba medio a oscuras por las mañanas. Serio pero tranquilo. Alguna vez como una sombra que pasaba junto a mi por la calle, o "volando" por casa. Claro está, esto no se lo he contado a nadie, porque nadie me creería, pero es cierto, muy cierto, que como espíritu libre que fue, revolotea ahora en derredor mío, aunque no se bien por qué. Tampoco es que me importe mucho, aunque tengo a buen seguro que no será para nada malo, pues como decía la abuela, "era más bueno que el pan bueno", valga la redundancia, abuela.

21 octubre 2011

Para Javier

Aunque los agoreros de siempre traten de tiznar nuestra moderada alegría, hoy es un día de esperanza, el final del terrorismo, de asesinatos sin sentido y de dolor, mucho dolor, puede haber acabado para siempre. No podemos sino alegrarnos y estar expectantes. Que se cumpla. La esperanza y la ilusión la ponemos el resto, me encantará poder decir a mi hijo que intentamos dejarle un mundo mejor y contarle que ETA es una cosa que está en el más recóndito rincón de los olvidos. Y suena...

20 octubre 2011

Nada Más

Posiblemente aún no se había comenzado a hablar de la crisis en los telediarios. No sabíamos lo que era la prima de riesgo, las triples aes, con perspectiva negativa, ni conocíamos a Gloria Prado, la corresponsal de bolsa de TVE...nosotros estábamos a lo nuestro. Tú y yo nos casábamos.
De eso hace nada más que cuatro años. Desde entoces, ando celebrando cosas. Gracias, princesa.  

16 octubre 2011

Nene, no tires el pan

¡Nene, no tires el pan!,que mira que los niños del África no tienen nada que comer...o aquello de que es la cucharadita del niño Jesús; esa era la cantinela con la que mi madre (adorada ella) conseguía que en el plato no quedara ni una pizca de la comida correspondiente cuando uno era pequeño. De eso ha pasado ya mucho tiempo. Ahora sigo sin dejar nada, y los niños de África continúan pasando hambre. Antes eran las sequías, los desastres naturales, en general, o los dictadorzuelos de turno o la corrupción o qué se yo, en particular...lo cierto es que del futuro de los hambrientos, en nuestro pequeño apartamento de comodidades occidental, nada más que nos acordábamos en Navidad, ese precioso periodo calma-conciencias. Y la cosa no tiene visos de mejorar, porque ahora, encima se especula con los alimentos, se referencian fondos de inversión con el precio de los futuribles, del maíz; se reduce el porcentaje de cacao que pueden llevar nuestros gulosos chocolates, condendando a la ruina a millones de agricultores de los países productores; se juega a los dados con aquello que millones de personas ansían con poder llevarse a la boca, al menos, una vez al día....y así, ir superviviendo día a día hasta alcanzar los míseros 36 años de media de vida. Y se hace mucho, a nivel pequeño, pero no se hace nada por parte de quienes tienen que hacerlo. Y ahora con la crisis, otra vez a mirarnos el ombligo. Y no es justo, porque se producen alimentos para todo el mundo, porque la tecnología sería más que suficiente para dotar de medios y algo de futuro a los que pasan hambre. El resto, son excusas de mal pagador.
Yo por mi parte colaboro todos los años con el blog action day y trataré de enseñar a mi hijo que el mundo no es justo y que tenemos que luchar para que lo sea, al menos en lo más básico, en que no haya hambre en el mundo.

12 octubre 2011

Aranjuez

Hoy como estábamos de fiesta, hemos aprovechado los tres que somos, para visitar el Real Sitio de Aranjuez, en concreto, el Palacio de Aranjuez en su interior. La iniciativa de abrir el patrimonio de todos a todos, me ha parecido de lo mejor que se le ha ocurrido a político alguno en mucho tiempo. Lo cierto es que, recorriendo las estancias del "palacio de primavera" de los reyes borbones, a uno le entran una ganas enormes de estudiar todos y cada uno de los entresijos, pasos y palabras que puedan encerrar esas paredes y, por extensión, las de la historia de España correspondiente a la época de uso de ese palacio.
Además de ello, hemos aprovechado para hacer una de las cosas con las que más disfruto, esto es, una visita a Pedro-Goathemala, Sonia y Andrés. Hablar de hospitalidad en ellos es quedarse extremadamente corto; hablar de amabilidad, otro tanto. Lo cierto, pero no lo único, es que es un verdadero lujo contar con su amistad, atender a sus conversaciones y aprender de ellos. Sí, aprender, porque este blog se halla en renovación, gracias a las indicaciones de Goathemala y va a estar en construcción-deconstrucción un tiempo hasta que encontremos lo que de él queremos que sea. Gracias a Goathemala por la lección magistral y, como suele decirse, disculpen las molestias.

06 octubre 2011

Otros Micro-R´s

(De este verano pasado, ensayando microrrelatos)


1.-De repente, una lluvia fresca de gotas grises lo llenó todo, convirtiendo en azul el campo agostado.
2.-El humo del tren en la vieja estación se elevaba lejos, azul como mi pensamiento y el mar añorado, en ese momento en que tú quedabas atrás.
3.-Las dos y media del medio día; la hora en la que no ocurre nada. Bueno sí, perezoso, un gato avanza en busca de sombra.
4.-El verano comienza con un rapado de cabeza. Libres de pelo, las ideas escapan hacia nuevos lares.
5.-¡Me cago en la puta!, dichoso niño que me ha mojado todos los pies de pulpa de sandía.
6.-¿Eso es una pelusa o una cucaracha?. Es que sin las gafas no veo bien. Por si acaso, trae una buena alpargata.
7.-El sudor de mi cuerpo te añoraba anoche. La falta de brisa y las cigarras componían el terceto de tu ausencia. Ya caducó otro amor de verano.
8.-Vomitan espantosas canciones y ruidos los monstruos de la feria. A hacer su agosto juegan, los chamarileros de las ilusiones infantiles.
9.-Rozaba el mar sus piececitos, llenaba los huecos la arena. Todo era nuevo inmenso, azul, profundo como sus ojos.
10.-Su dedito señala una nube con forma de perro que socava el horizonte. Abajo el mar espera un nuevo huesped.
11.-Corre, corre, corre.Pasa veloz el paisaje tras la ventana. Pasan vidas, pasan gentes como quedamente llega septiembre, en un silencio dorado.
12.-Catorce treinta. La hora en que no pasa nada. Domingo por la mañana buscando gatos por los tejados.
13.- Hasta las cosas más raras explicadas en su contexto siempre tienen sentido.
14.- Y, tras dos años, aquel verano, no se quemó mecha sino que fui yo el que me puse como un cangrejo, ya no habría más bombas.

03 octubre 2011

Confesiones

-Tu, la verdad, es que eres perfecta como primera esposa. Con tu culito respingón, con tus pechos enhiestos y bien colocados, que me traen un recuerdo algo taurino; con tu forma de arreglarte y tardar dos horas justas de reloj antes de salir de casa a cualquier cosa; con tus caprichos de "ahora sí, ahora no"; con tu manera de no valorarme ni apreciar casi nada de lo que hago, a pesar de que me dices que soy muy bueno y que me quieres mucho; con tus ansias de libertad y con eso de que tenemos una relación muy infantil; eres preciosa y culta y lista...pero...- le dijo sin dejar de ensortijar el precioso pelo negro entre sus dedos; y mientras veían tumbados en el sofá una absurda comedia romántica de la que él, como siempre, se sentiría identificado con el personaje secundario que al final se quedaba con la chica...pero eso era el cine.


En ese instante notó como por el brazo que ella tenía agarrado resbalaba una lágrima...


En un primer momento no dijo nada, para después hipar un susurrante "pues déjame".


Aparecía el THE END en la pantalla cuando él suspiró:


-Es que no puedo, pero creo que llegará. Todo a su debido tiempo, todo a su debido tiempo...¿te apetece un café? Yo voy a por uno...

14 agosto 2011

El Ángel de la Muerte

Los de verde y, más tarde, los periodistas con un claro ánimo morboso, me llamaban "el ángel de la muerte" cuando lo cierto es que yo me consideraba más bien un comercial de la libertad. Así lo expresé en mi declaración, ante la autoridad competente (que se cree ella). Que si apología del terrorismo, que si delito fiscal, que si enaltecimiento de no se qué, todo según el código penal y la legislación extranjera española. Que una cosa digo, que si tenemos que empezar un país, bien podríamos tomar prestado todo eso y aplicar los mismos palos "legales" que nos han estado dando todos estos años.

La verdad de todo es que una mañana, Irati, me dijo que había "uno" en el vestuario que quería hablar conmigo. Al terminar el entrenamiento, apareció súbitamente de detrás de las taquillas. Que si yo venía de una buena familia de las de toda la vida, de las que no cabía dudar de sus querencias; que si tenía acceso a los chavales; que les fuera comentando y que tenía que trabajar para la causa en las dos canteras, la del fútbol y la otra. Pero no solo en el club, lo que hice entonces fue poner al servicio de este país, todas mis dotes comerciales. Así pues, hasta las cinco de la tarde, vendía textiles, hilos y ropas de bebé (de una casa inglesa muy importante), a las seis entrenaba a los chavales en todos los sentidos y, después, antes de ir a la casa, me pasaba por la taberna a informar y, un poco, a seguir con la labor de "enorme importancia" que me habían encomendado.

Tal y como estaban las cosas, de mí iba a depender la formación o el encauzamiento, diría yo, de una cantera de auténticos gudaris que en un futuro muy próximo pudieran liderar el proceso. Una auténtica élite democrática o no, que nos llevase por el camino de la libertad. Porque de eso se trataba, de liberarnos de todos los yugos e imposiciones a que habíamos estado sometidos durante años...

Hasta que me detuvieron, hasta que empezaron a decir todo aquello sobre mí. El ángel de la muerte que se dedicaba a reclutar jóvenes para la organización asesina; que si yo había reclutado al jefe del aparato militar, hasta en dos ocasiones; que bajo la apariencia de un simple comercial de ropa de bebé, se ocultaba un sádico y metódico reclutador como hacía años que no había tenido la organización (esto último yo lo consideré un piropo y así lo dije en mi declaración). Eso sí, todo con terminología militar, aún no se por qué...pero no era así, no llevaba una doble vida ni estaba engañando a nadie, ni tenía una amante, no era el ángel de la muerte, vendía textiles y ropa de bebé y entrenaba a la cantera, ayudaba a mi país, esa era toda mi vida, mi única vida...supongo que cuando todo se arregle o lo arreglen se acuerden también de mí y pueda haber alguna solución, aunque sea de viejo...

09 agosto 2011

1ª Conversación

Me quedo atrás, piensa, mientras escribe un sms sin ninguna abreviatura. Hemos pasado de la galaxia Gutemberg al universo emoticón. No tiene Twitter, una cuenta del feisbuk para estar algo en contacto con sus amigos porque vive fuera, pero que es de las que apenas utiliza. A veces me da la impresión de que estamos en un mundo morse, entrecortado, de puntos y rayas, de palabras cortadas por una repentina falta de cobertura...Dónde irán esas palabras, se pregunta, que se cortan, vuelan para no ser nunca más dichas. Pensaba que podrían formar parte de un archivo o una nebulosa que, a modo de cúmulo-nimbo pasase u ocupase nuestras cabezas los días poco claros. Imaginaba de vez en cuando una lluvia de palabras caídas al azar en lugares y sitios que no les correspondían y un guirigay de conversaciones extrañas conformando un mundo absurdo.


Fue entonces cuando pensó dar un paso más, retroceder un poco más, si cabe, y retomar conversaciones, palabras, cosas que debieron ser dichas y que, o bien porque lo cortaron o por algún fallo de tecnología, nunca fueron dichas.


Hablaría con el frutero para, tras darle los buenos días muy cortesmente, indicarle después la porquería de fruta que le vendía y que los últimos albaricoques se pusieron malos con solo mirarlos. Dicho. Y es que como siempre tenía la frutería llena de gente su voz se había mezclado y entrecortado siempre con los gritos de pesos, euros y otras conversaciones cortadas pero que no preocupaban a sus emisores como a él le preocupaban las suyas...


Desde entonces, y aquel primer día, sus conversaciones serían mimadas, un objeto de culto, serían completas. Así lo pensó y se prometió que haría.

06 agosto 2011

Tango

Todas las tardes, cuando el sol comenzaba su lento descenso a los abismos a los que fuera a descansar hasta el día siguiente, M. subía a su hotel, y se decía que hoy sí, que ese sería el día, que moriría de tango. Con su camisa de lino rojo, abría las menorquinas de par en par y se tumbaba en la cama a esperar. A eso de las ocho, aparecían los primeros alemanes en la terraza de debajo del hotel para cenar. Sus murmullos se mezclaban con el suave run run de las olas contra el malecón y, a eso de las nueve, comenzaban a sonar los tangos para acompasar el tintineo de las copas y los cubiertos contra los platos. Y sonaban, y sonaban, y M. comenzaba su lento descenso hacia los abismos de la melancolía y la nostalgia. Se le escapaba alguna lágrima recordando la primera vez que estuvo en ese hotel, aquellos escarceos lúbricos y también aquellas noches serenas tumbados el uno junto al otro, oyendo el mar, los últimos inviernos pelados y calmos. Y poco a poco caía en un hondo letargo, cercano a una muerte cerebral...pero al día siguiente, muy a su pesar volvía a amanecer, envuelto en un espeso sudor, con el sol asquerosamente energizante invadiéndolo todo.

Pasaba así los veranos, se llegaban los otoños y ese estado de ánimo que es septiembre. Para entonces, los tangos, los alemanes, el mar y sus ganas de memoria se agotaban y volvía a la urbe que todo lo engullía con sus hijos y nietos. Hasta el año siguiente y el siguiente, y el sucesivo...estaba consiguiéndolo, morir de tango, de su canción, a los sones de Gardel, pero es lo que tienen las muertes de tristeza, nostálgicas y de melancolía, que su efecto es lento y se inocula gota a gota a medida que crece en girones blancos la soledad...

Alguna mañana lo lograría, sonaría de nuevo el tango que tantas veces antes habían bailado, seguiría todo el ritual yermo de las últimas noches juntos, recordaría SU sonrisa triste y eterna a un lado de la almohada y caería en ese anhelado letargo de acordeón, lento, lento, lento...

29 julio 2011

Traductor de Chuvas

Um lenço branco
apaga o céu.

A fala da asa
vai traduzindo chuvas:
náo há adeus
no idioma das aves.

O mundo voa
e apenas o poeta
faz companhia ao cháo.

Traductor de Chuvas (Mía Couto)
Comienzo del cumplimiento de un pacto de caballeros que tengo con un buen amigo. Disfrute.

29 junio 2011

6 años y 4 días

Si bien el cumpleaños de este blog era el día 25, no me resisto, cuatro días después, a poner una reseña sobre el aniversario de la bitácora o diario. Y es que, echando la vista atrás, cada año más que pasa, es un año que me hallo más sorprendido de que, en una sociedad y en "esto de internet" que se mueve tan rápido, en el que se tuitea y feisbuquea en segundos y 140 caracteres, aún quede algo de tiempo para ir tejiendo un mar de letras reposadas y, sobre todo, personas como ustedes capaces de parar un rato a ver qué se cuenta por aquí. Tampoco deja de sorprenderme que haya estado aquí todo este tiempo, habida cuenta mi absoluta dispersión mental, pero en fin, los de la generación X somos así.


Se abren tiempos interesantes a todos los niveles, pero no por ello menos duros; lo que depare el futuro, incluído el de este Diario del Último Bufón, nadie lo sabe, pero espero poder estar aquí para observarlo cumpliendo, como mínimo, otra "pequeña condena" de 6 años y 4 días. Mientras tanto disfrutaremos del camino.


Gracias a todos por su inestimable apoyo y paciencia, de verdad, de corazón.

15 junio 2011

Un Micro-r

Íbamos viendo al fondo los Alpes y, delante, las hermosas y verdes campiñas bávaras. En aquel regional de la compañía DB, hacía Salzburgo desde Munich, donde habíamos comenzado nuestra nueva historia. El convoy frena su marcha, y poco a poco toma forma un viejo apeadero, ahora remozado. Un policía conversa y el perro que sujeta ladra a la mole de hierro. A ambos nos da un escalofrío, nos miramos. Por estos mismos raíles, en sentido inverso hace años, miles de judios hicieron, hacinados, el trayecto inverso de un viaje sin retorno en fríos inviernos y no tan hermosas primaveras.

12 junio 2011

Recuperando Tradiciones

El año pasado por razones obvias que muchos de ustedes conocen y que hace una semana cumplió un año, no pudimos asistir Ana y yo a nuestra cita con la cervantofilia. Este año, casi tampoco; pero al fin, el sábado por la tarde, pudimos dar un pequeño y reconfortante paseo por ese universo de letras, páginas y autores que es la Feria del Libro de Madrid. La experiencia cada vez es más gratificante. Compras, las justas, y es que la falta de tiempo hace que tenga muchos libros en la recámara como para ir acumulando más. En primer lugar, uno para el niño "Mi Pijama y yo", que ya le leemos por las noches para que le vaya tomando el gustillo a esto de leer. Y para los mayores, 1Q84 de Murakami (casi el único superventas que compro, el resto los deshecho, salvo lo que ahora diré); El Don de Gentes de Elvira Lindo, que amablemente nos firmó un ejemplar; El Vigilante del Fiordo, de Fernando Aramburu (una apuesta segura); En el País de la Nube Blanca, de Sarah Lark (para regalar) y El Viajero del Siglo de Andrés Neuman, con el que tuve la ocasión de charlar un rato, darle las gracias por "presentarme" a Roberto Bolaño, a través de una referencia de la contraportada de su libro, comentar algo de esta humilde bitácora y Valle Inclán, y pedirle un pequeño consejo sobre una de mis últimas "obsesiones", a saber: los comienzos de las cosas...muy instructivo, le dan a uno hasta ganas de escribir, de escribir mucho...Gracias.

Y el año que viene más, a ser posible...que visitar Madrid, para comer con amigos e ir de libros siempre es buena y provechosa visita.

02 junio 2011

Despido

El piso 12 aún estaba en construcción cuando subimos a verlo por primera vez. Apenas eran unas cuantas fuertes pilastras de hormigón que pretendían parecerse a lo que luego sería una planta de un edificio de oficinas moderno en la parte alta, al otro lado del río, donde este se despide de la urbe para marchar a regar viejos campos de vid y cereal. La memoria del proyecto del edificio decía que iba a ser referente de la zona norte y nuevo símbolo de la ciudad, si obviamos la torre de la catedral vieja, que observaba recelosa a lo lejos todo este corrupto desarrollismo urbanita. Era de un arquitecto famoso, y cada planta era diferente, en sus formas, en sus espacios, en el modo en que se iluminaba o le entraba la luz. "Era un cuerpo vivo" que nos iba a hacer a los trabajadores felices en su interior, muy al estilo feng sui y toda la tradición japonesa; iba a ser nuestra segunda piel, con su perfecto ph de hormigón, acero, cristal y otros materiales de nueva fábrica. A lo de segunda piel no le dí yo un verdadero significado hasta que subimos una segunda vez, y una tercera y una vez más...desde nuestra moderna planta sexta, Departamento de Recursos Humanos, ja, ja, ja...nunca vi departamento más inútil, pero gracias a esa vacuidad laboral, podíamos permitirnos nuestras escapadas, nuestros escarceos. Porque la planta 12, todavía sin construir, significaba poder fumar al aire casi libre y no tener que bajar por ascensores atestados de gente encorbatada; significaba que podíamos sentarnos con los pies colgando a ver la ciudad-hormiga bajo nuestros pies; significaba poder follar, entre polvo, materiales de construcción y siempre con el riesgo a ser pillados o con el deseo de que algún fondón albañil pudiera vernos desde detrás de algún rincón y luego lo contara al resto de la cuadrilla o a su mujer al llegar a casa al final del día: vouyerismo inverso.



El piso 12 iba a albergar la dirección ejecutiva, otro departamento dirigido por un completo inepto, un tal Herrera. Más de una vez imaginé mi despido por aquel pinchauvas, mientras un escalofrío de placer recorría mi espalda, recordando pasadas batallas lúbricas.



La terminación de aquella planta 12 hubiera supuesto enterrar en cemento y diversas formas geométricas, muchos buenos recuerdos, muchos suspiros, jadeos, brisas de ciudad en lo alto, risas, buenas conversaciones. No. No podíamos permitirlo. Y te tocó a tí. Tú último recuerdo sería mi cara, mis suspiros, mi placer y el tuyo, mis manos apoyadas en tu pecho empujándote. Yo cerraría fuerte los ojos y en unos cinco segundos todo habría acabado. Me recompuse la falda, la blusa y los zapatos y bajé al inútil Departamento de Recursos Humanos.



Tu muerte solamente retrasaría unos meses la terminación de la planta 12, los que duró la investigación de tu "suicidio". Lo mío sería con el tiempo un despido disciplinario porque el departamento de recursos humanos ha pasado a ser el más inútil de todos los departamentos y cuando me fue comunicado en el despacho del ejecutivo Herrera, no pude evitar lanzar un gritito, que mi piel se encrespara y morderme levemente el labio inferior.



26 abril 2011

Viernes Santo

El intenso olor a incienso y un espeso humo de oficios lo cubre todo, se eleva y desciende, recorre rincones y llena toda la nave central, iluminada, y las capillas, semioscuras. Él ocupa el centro frente al altar, yace magullado y humillado de muerte humana sobre un paño púrpura que hace que recoge la sangre de la talla.


Doliente, una señora, parece que reza a su lado. Pero no. Es algo más. Llora, acaba de perder al hijo. ¿Qué te han hecho?. ¿Qué te ha pasado?. Susurra a su oído. Le recorre con sus manos. Toca y roza su cara levemente con sus dedos de tabla; inerte y con la mirada perdida, la muerte no responde. Suave. Besa sus heridas. Suavemente acaricia sus pies. Le han robado sus entrañas. No reza. Se duele de que le hayan arrancado al hijo, a su hijo y siente un dolor eterno, sin esperanza, insondable. ¿Qué te ha pasado?, ¿qué te han hecho? No te tenías que haber ido así, tan pronto. Y no encuentra respuestas, hoy no las tiene. Levanta la vista y, justo enfrente de ella, un señor, con la mano en la boca, llora su llanto, le duele su dolor...solo entonces, con la misma suavidad, encuentra algo de consuelo y, entonces, solo entonces, comienza a entonar una oración que susurra a Su Oido...

27 marzo 2011

Día Mundial del Teatro, como la vida misma

Max: ¡Traigo detenida una pareja de guindillas! Estaban emborrachándose en una tasca y los hice salir a darme escolta.

Serafín El Bonito: Corrección, señor mío.

Max: No falto a ella, señor delegado.

Serafín El Bonito: Inspector.

Max: Todo es uno y lo mismo.

Serafín El Bonito: ¿Cómo se llama usted?

Max: Mi nombre es Máximo Estrella. Mi seudónimo, Mala Estrella. Tengo el honor de no ser académico.

Serafín El Bonito: Está usted pasándose. Guardias, ¿por qué viene detenido?

Un guardia: Por escándalo en la vía pública y gritos internacionales. ¡Está algo briago!

Serafín El Bonito: ¿Su profesión?

Max: Cesante.

Serafín El Bonito: ¿En qué oficina ha servido usted?

Max: En ninguna.

Serafín El Bonito: ¿No ha dicho usted que es cesante?

Max: Cesante de hombre libre y pájaro cantor. ¿No me veo vejado, vilipendiado, encarcelado, cacheado e interrogado?

Serafín El Bonito: ¿Dónde vive usted?

Max: Bastardillos. Esquina a San Cosme. Palacio.

Un guindilla: Diga usted casa de vecinos. Mi señora, cuando aún no lo era, habitó un sotabanco de esa susodicha finca.

Max: Donde yo vivo, siempre es un palacio.

El guindilla: No lo sabía.

Max: Porque tú, gusano burocrático, no sabes nada. ¡Ni soñar!

Serafín El Bonito: ¡Queda usted detenido!

Max: ¡Bueno! Latino, ¿hay algún banco donde pueda echarme a dormir?

Serafín El Bonito: Aquí no se viene a dormir.

Max: ¡Pues yo tengo sueño!

Serafín El Bonito: ¡Está usted desacatando mi autoridad! ¿Sabe usted quién soy yo?

Max: ¡Serafín El Bonito!

Serafín El Bonito: ¡Como usted repita esa gracia, de una bofetada, le doblo!

Max: ¡Ya se guardará usted del intento! ¡Soy el primer poeta de España! ¡Tengo influencia en todos los periódicos! ¡Conozco al ministro! ¡Hemos sido compañeros!

Serafín El Bonito: El señor ministro no es un golfo.

Max: Usted desconoce la historia moderna.

Serafín El Bonito: ¡En mi presencia no se ofende a Don Paco! Eso no lo tolero. ¡Sepa usted que Don Paco es mi padre!

Max: No lo creo. Permítame usted que se lo pregunte por teléfono.

Serafín El Bonito: Se lo va usted a preguntar desde el calabozo.

Don Latino: Señor inspector, ¡tenga usted alguna consideración! ¡Se trata de una gloria nacional! ¡El Víctor Hugo de España!

Serafín El Bonito: Cállese usted.

Don Latino: Perdone usted mi entrometimiento.

Serafín El Bonito: ¡Si usted quiere acompañarlo, también hay para usted alojamiento!

Don Latino: ¡Gracias, señor inspector!

Serafín El Bonito: Guardias, conduzcan ustedes ese curda al número 2.

Un guardia: ¡Camine usted!

Max: No quiero.

Serafín El Bonito: Llévenle ustedes a rastras.

Otro guardia: ¡So golfo!

Max: ¡Que me asesinan! ¡Que me asesinan!

Una voz modernista: ¡Bárbaros!

Don Latino: ¡Que es una gloria nacional!

Serafín El Bonito: Aquí no se protesta. Retírense ustedes.

Otra voz modernista: ¡Viva la Inquisición!

Serafín El Bonito: ¡Silencio o todos quedan detenidos!

Max: ¡Que me asesinan! ¡Que me asesinan!

Los guardias: ¡Borracho! ¡Golfo!

El grupo modernista: ¡Hay que visitar las redacciones!.


Luces de Bohemia (Escena V). Ramón Mª del Valle Inclán.

18 marzo 2011

Jaloque

El peor momento para los dos era cuando decíamos de recoger para marcharnos. Los veíamos correr a lo lejos y acercarse para preguntar qué pasaba, aunque sabían bien lo que tocaba. Otra carrera hacia la orilla y una de vuelta hacia nosotros. La marea había comenzado a subir, el mar rugía insólitamente a pesar de ser el mediterráneo, el viento comenzaba a levantar areniscas y, en remolinos, se llevaba las voces y pensamientos de la gente que, hasta hace un momento, pasaba la tarde de domingo. El sol no era ya, más que el reflejo de sí mismo, y la sombra de la ladera de una peña, rasa, casi yerma y violeta, va extendiendo imperceptiblemente su línea hasta casi alcanzarnos.
Se llegan a nuestra altura, estamos desmontando el "chiringuito"; con dos de las cuatro estacas quitadas, aprovechan para meterse debajo de la tela, es seda de paracaídas. Quitamos una tercera pata y, a la cuarta, la tela que, hasta ese momento hizo de parasol, cae grácilmente sobre ellos, los cubre y envuelve en un sedoso misterio, sus torpes movimientos. El jaloque gira en torno de todos ellos y levanta, de cuando en cuando, la tela...¿cu-cu?...¡¡trás!! y vuelve a caer, y sueña con escapar mar adentro, y vuelve a ser levantada por sus manitas y el hálito que los acaricia.
Luego, en el coche, los granos de arena en las alfombrillas son un vestigio invernal de playa y mar añorados. El uno sobre el otro, duermen en la parte de atrás, mecidos por un suave traqueteo de autovía. Empieza a ser de noche de verdad, en la radio, bajita de volúmen, ultiman los resultados del grupo XIII de la Tercera División y en unos minutos el informativo de las 21,00 horas hará las veces de despertador de lunes...la semana habrá comenzado.

08 marzo 2011

Día Internacional de la Mujer

Y más de 70 mujeres al año asesinadas. Hagamos un sencillo juego mental, imaginemos que, en vez de pertenecientes al género femenino, los 70 asesinados perteneciesen al género político....70 políticos asesinados en un año, solo por el hecho de serlo o por no cumplir con las obligaciones que alguien "iluminado" piensa que deberían cumplir....Ahora cambien la palabra "mujer" por "niños"...Más de 70 niños asesinados al año...porque sí...¿a que no suena normal? ¿a que se hubieran adoptado ya medidas de todo tipo? Pues no lo aceptemos, ni aceptemos actitudes que de un modo activo u omisivo impliquen cualquier tipo de violencia o discriminación en ese sentido...como lo haríamos con cualquier otra cosa...Pero aún hay quién, mezquinamente, pone trabas y pegas a determinadas medidas legales adoptadas en aras de la defensa de las víctimas.
Otro día hablaremos de la igualdad, que eso da para muchas postales, libros y todas las monografías que queramos, porque no hay igualdad y sí mucha resistencia a que la haya...así nos va...

07 marzo 2011

Alhaja

El aire acondicionado de la habitación suena destartalado, muy fuerte; a veces semeja la tos de un anciano con tosferina. Por eso hace un par de horas que lo he desconectado. La piel sintética del sillón resuena quejumbrosa bajo mi peso cada vez que doy media vuelta. La mañana del día 5 la Ciudad Imperial amanece poco a poco. La persiana deja entrever los comienzos de su vida: los tonos grises, azules, rosados después y, finalmente amarillentos del amanecer que se cuela por entre los edificios. Un despistado que hace footing todas las mañanas; otro que pasea a su perro-patada periódico bajo el brazo. El bar de enfrente que levanta su persiana para los primeros mejunjes de cafeína de la mañana. Uno que aparca dentro del recinto del hospital; otro que desaparca fuera del mismo. Por debajo de la puerta, el haz de luz anuncia el cambio de turno de enfermería, el inicio de los paseos por el pasillo. Comienza a oirse un abrir y cerrar de puertas, "buenos días" por aquí y por allá; desde el fondo del pasillo se va acercando un tintineo rápido de cucharillas, tazas, plásticos de las galletas sin gluten, sin azucar, sin nada, asépticas de hospital.
La vida, comienza que comienza de nuevo; no suelen pasar cosas raras.
Al lado, Ana y Javier duermen plácidamente, sus pequeñas respiraciones de alhaja lo llenan todo...desde entonces.