Hoy no he encontrado sentido a casi nada de lo que hacía en el trabajo. Me ha dado la impresión de que voy necesitando parar un ratito en el recodo del camino a pensar hacia dónde quiero ir y si estoy en el lugar al que quería llegar. Laboralmente, por supuesto. Lo achaco al cansancio del lunes, pero hoy mientras oía el monótono tic-tac del teclado, sin oir nada más, he pensado en lo absurdo del sonido de la informática; tic tac de teclado por todos sitios. Me he preguntado qué pensaría un extraterrestre que viniera y nos viera encerrados en cubículos delante de una pantalla, aporreando sin parar un montón de teclas en un orden absolutamente imcomprensible. Trabajando,amigo... aunque también extrayendo sensaciones, pensamientos, emociones, soltando al respirar miles y miles de palabras al viento que en maravillosa migración viajen al sur cálido....y así convertir en un rato un lunes anodino en un incipiente martes lleno de posibilidades.
31 enero 2006
29 enero 2006
Profesión de feminismo
He pensado en todos los prejuicios que tenemos los hombres cuando de hablar de otros hombres, de decir si es guapo o no, de cualquier cualidad sobre los mismos. Se suelen tener problemas a la hora de reconocer la sensibilidad, la ternura, el romanticismo. Se oye hablar de "un calzonazos" cuando las decisiones se toman en pareja o decide ella porque tiene mejor perspectiva de las cosas. Se habla con cierta sorna o para fines publicitarios del lado femenino de los hombres; o cuando se habla de compartir tareas, o de que nos pueda gustar cocinar o comprar.
Me parece absurdo. Yo tengo mejores amigas que amigos. Me parece interesante y fundamental la visión que del mundo aportan las mujeres. Puesto que la visión masculina la tengo, la quiera o no, me dedico veo, observo, aprendo de la visión del mundo, de las cosas, sensaciones que tienen las mujeres que me rodean.
Quizás sea la evolución, la de dejar paso a las mujeres. Dejar paso a otro modelo distinto y quizás mejor, no dudo que mejor. Quizás debamos aprender de otros países en los que la mujer ocupa el lugar que le corresponde.
27 enero 2006
Cada Vez que llueve, escribo
Hoy me lo han recordado, cada vez que llueve, escribo. La lluvia, por inesperada, por insólita tiene esa cualidad de cambiar las cosas de color, de convertir las calles, los coches, las gentes en un extraño crisol de colores. Refrescan el alma las gotas que caen de no se sabe dónde. Creo que me apetece más recogerme en mis silencios y escuchar el eco de las palabras resonando por doquier; las cazo al vuelo, las escondo en mis manos y las suelto en mi diario o, por el contrario las dejo revolotear por mi habitación hasta que deciden posarse en el cuaderno, desplegando sus modernistas y coloridas alas.
Soy de los románticos de otoño, de los románticos de lluvia, agua clara y fresca.
24 enero 2006
Sábado de Carnaval
"¡Menudo fin de semana que te has pasao, cuando lo cuentes por ahí!.Que viniste a coger aceituna...". Me lo dijo la prima Charo, su prima Charo, en el baile de máscaras, bajo un gran sombrero dorado y guirnaldas. Estábamos en el centro social, estábamos de carnaval. Fue en los primeros del año. En el Toboso de Dulce Ana. Los carnavales ahí son para San Antón y San Sebastián. No hay Martes de Carnaval, ni es antes del Miércoles de Ceniza. Otra vez esa maravillosa desubicación temporal. " Es sentirse vivo".- le contesto yo a Charo. Nos ha acogido en su casa y parecía que nada era bastante. Colmado. Esa ha sido otra de las sensaciones del fin de semana. Un placer. Gracias.
La gente no es la misma que todos los días, se desmelena, es la rotura del corsé por excelencia. Me gusta la tradición del Carnaval, de D. Carnal contra Doña Cuaresma; quizás sea por ser un poco iconoclasta. Ya contaré más.
Es curioso pero en las ciudades se ha perdido, se ha difuminado esa fiesta, bueno como casi todo. No hay carnavales salvo, claro está en las famosas, Cádiz, Tenerife...a lo sumo te invitan a una copa en algún sitio por ir disfrazado, pero es algo que no tiene mucho sentido.
El domingo Entierro de la Sardina para después colgarme de nuevo el macuto al hombro. Por cierto conozco un sitio donde El Entierro de la Sardina es posterior a la Cuaresma.
Pronto llegan otros carnales, en fechas a las que estamos más acostumbrados.
19 enero 2006
Cinco Extraños Hábitos
He sido invitado por Victoria a describir cinco (y menos mal que solo cinco) de mis extraños hábitos. Primero vamos con el reglamento del juego y después entramos en materia:
«Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas y añadir el link de su blog o diario web. Es importante dejar un comentario en su blog, diciendo... "Has sido elegido" y decirles que lean el vuestro, para que acepten o no el reto».
1.- El primero de mis extraños hábitos podría ser el del café. Me gusta mucho y podría tomarlo a todas horas. Eso sí, he de tomarlo en su taza. Porque me gusta tener una taza para cada cosa, una para el café, otra para la leche, tazón para los cereales, infusiones, etc...me encantan las tazas, de hecho la última y la que me resulta más curiosa es una que adquirí en Copenhague (de diseño).
2.- Mis mañanas nada más despertar son de lo más mecánica. Planifico todos los movimientos para minimizar el tiempo del afeitado, la ducha y vestirme; así evito que "me ocupen" el cuarto de baño, y voy más rápido (no paso dos veces por el mismo sitio). Su explicación tiene, de cuando estudiante, pero eso pertencerá a otra postal.
3.- Voy por la calle silbando la última canción que he escuchado o se me pueda ocurrir. De modo que es bastante curioso, pues cuando estoy contento, silbo muy fuerte y, obviamente, la gente se queda extrañada. Miro a la gente a la cara pero no la veo; voy embebido en mis cosas, y esa musiquilla en la memoria y en el silbo.
4.- Leo todo lo que cae en mis manos, leo todo, carteles por las calles, folletos y libros, muchos libros. Particularmente leo y compro todos los libros de historia que se me cruzan por la calle. Es más tengo una colección del tipo Celtiberia Show con carteles raros, algunos muy raros.
5.- Finalmente, tengo el hábito o mala costumbre de querer llevarlo todo en la cabeza. Mal hábito de no utilizar las agendas que tengo y que año tras año van acumulándose por los rincones.
16 enero 2006
HAIR
Estarán de acuerdo conmigo en que las mejores películas, programas y series de la televisión (execpto el teletienda, claro) los suelen poner a partir de la hora bruja, incluso ya de madrugada (siempre me lo dice Ana). Series míticas, clásicas, películas antiguas, programas de cine y divulgación cultural apasionantes. Anoche tuve la ocasión de corroborarlo con una película, una opera rock. Se trata de Hair. La verdad es que esa fue una de las bandas sonoras de mi adolescencia de instituto. Ya se que no pega nada y que pudiera parecer trasnochada para la época que me tocó vivir pero así fue. Nos juntamos una pandilla de idealistas, nos gustaba la música de los Doors, Los Beatles, Beach Boys, ELO y demás de los años 60 y 70. Bebimos de todas las fuentes musicales de esa época y de todas las fuentes literarias y doctrinarias que podíamos. Y la verdad, es que nos gustó ese vinilo que tenía por portada un enorme pelucón. Nos reuníamos en un bar y llevábamos nuestro disco, lo ponían. Lo poníamos en reuniones de amigos y ahora se lo turnan dos amigos para tenerlo cada cierto tiempo. Iban desgranándose los temas, con ese sonido "sucio" y entrañable de la aguja del tocadiscos sobre el disco.
Anoche al ver la película de aquellos hippies, intentando cambiar el mundo, reir, llorar, tener problemas y superarlos a base de imaginación, me sonrío recordando nuestras reuniones para discutir, nuestras largas tardes de cafés, nuestro viaje de estudios a Londrés y aquellos años en los que se forjó si no toda, sí una parte importante de nuestra personalidad. Quizás en el fondo no hemos cambiado tanto, y seguimos intentando poner nuestro granito de arena.
Por si acaso, Paz.
14 enero 2006
Telegráficamente, un sábado
Antes de volverme ineficaz he decidido ordenar y archivar todos los papeles que tengo sobre la mesa.Facturas, comunicaciones del banco, ofertas, "chufos" y pequeñas lecturas que guardé porque en algún momento las consideré interesantes y que dejé para otro momento. Al llegar a medio día o por la noche los reviso y los dejo amontonados sobre la mesa. No tengo ánimo muchas veces para ponerme a ordenarlos, me parece un trabajo y gasto de energía innecesario, cansino, pero hoy he dicho que ya basta. A veces pienso que estoy acabando yo solo con todos los árboles del planeta. Además he de hacerlo para ponerme a escribir y leer con un mínimo de orden en ese particular caos que era mi escritorio.
Aparte.StopHoy el cansancio ha convertido una meseta en una montaña, mi sitio era hoy Ocaña, pero me quedé aquí a pasar el fin de semana. Estoy tentado muchas veces de hacer lo que no se espera de mí.
Stop.La luna está llena y por estos lares envuelta en brumosa claridad. Le da un halo misterioso, de mujer morena. Y entre los árboles secos de invierno parece que la ciudad se difumina. Me pregunta una niña si la luna se verá igual de misteriosa en Madrid, o en otro lugar. Igual de llena sí, por lo demás cada uno le pone el misterio que desea.
Stop.Las musas han asomado tímidamente la naricilla por detrás de la puerta entornada, creo que conocen de mis trasnochadas y saben cuando la casa está tranquila para dejarse ver. Las dejaré pasar.
12 enero 2006
A day in a life
En los últimos tiempos he pensado que ese reloj despertador Casio heredero de los años 80 y que todavia funciona, anda demasiado deprisa.Los minutos corren en él como segundos. O quizás sea la sensación de querer aprovechar algún otro segundo en la cama. Hoy me he dedicado dos de sus minutos (que no de los míos, que duran más) a estirarme en la cama. He mirado justo por encima de la mesa sobre la que se pelean los papeles, escritos y facturas hacia la ventana y no he visto luz. Efectivamente era de noche y tengo la sensación de estar despierto como dos horas antes. Empieza el automatismo de mis primeros pasos. Albornoz, camino al baño, ducha, vaso de leche con miel y vestimenta. Me asomo a la avenida y oteo si va a llover o no (el tiempo daba que sí). Por último me voy a lavar los dientes y peinarme. Me he echado un gel anticelulítico en el pelo, confundiéndolo con la gomina. Igual bote, color y lugar, pues ustedes dirán. Por el frescor del gel frío reductor he notado lo que era. No se si fijará o reducirá la cabeza. Jíbara masa gelatinosa.
En la calle, tras los edificios se vislumbra y rasga el cielo el sol. Alguna nube despistada se sonríe de mi. He vuelto a coger el paraguas en el día que no era. La gente me mira raro al pasar. Yo me digo a mi mismo que si no llueve por lo menos es un detalle de estilo, un paraguas negro de gentleman. Lo luzco con aire casi marcial.
Hace frío, pero no me molesta, silbo incluso (creo que siempre silbo por la calle). Los niños acuden al colegio en esquilachado embozo; bufanditas, gorros para sus dispersas cabezas. La mía, relavada y queda con la auténtica gomina va haciendo números, pensando en lo que ha de hacer que no es trabajo. Porque el trabajo es siempre lo mismo, hay que pensar en lo demás.
A estas horas trato de sacar con sacacorchos una idea para un par de folios. Esta noche, otra de insomnio, me batiré a florete con ella para reducirla al plano de papel.
10 enero 2006
Por nada en concreto
Huele a tierra mojada mi cerebro. La lluvia que caía esta tarde en la ciudad creo que ha calado hondo. No me he llevado paraguas al trabajo y tuve que esperar a que escampara. Ha oxigenado el aire de la ciudad y mis propios vientos. La palabra del fin de semana ha sido "fauvismo". Tuve una interesante charla sobre ello el sábado. Llamé a una amiga, historiadora del arte para que, a falta de internet, me diera un rápido resumen. Después, al principio de la semana recordé y busqué lo que era.
Me he marcado un nuevo objetivo para el nuevo año, intentarlo con alguna otra carrera, historia o ciencias políticas. Quizás lo intente.
En fin, escribo para nada en concreto, porque empieza a ser como mi oxigeno, el aire que respiro y las personas a las que quiero, imprescindibles.
04 enero 2006
Un experimento
Puesto que esto es un diario y no cerrado, me gustaría que toda persona que me visitara, deje unas letras con lo que esta pasando o le ha llamado la atención hoy o ahora, del lugar dónde se encuentra, casi en tiempo real. Ahí va el mío.
Esta mañana hace frío por estos lares, la gente se apresura como siempre en estos primeros días del año sin humo. Los repartidores de periódicos gratuitos aguantan la pose como buenamente pueden. Esos periódicos son como salvoconductos entre los distintos tramos de reparto que hay; "si no llevas el que yo reparto no pasas" parecen decir. Por cierto que los grandes almacenes que se adelantan a todo (El Corte Inglés), ese que puso antes la Navidad, también la quita antes. Desmontaba los adornos, quitaba el precioso belén que tenía expuesto y no echa al cartero real de empresa temporal de trabajo porque quedan un par de días para Reyes. ¡Uy! No he escrito la carta. Bueno, lo dejaré a su imaginación... y que sea lo que dios quiera (y nunca mejor dicho).
30 diciembre 2005
2006 que viene sin rima
Este año natural termina ya. Digo natural porque desde hace mucho tiempo mis años empiezan y terminan en septiembre y se disuelven y diluyen de vacaciones a vacaciones; por eso yo no hago balance, o no suelo hacer balance de lo que ha pasado en el año (bueno, un poco sí, pero es inevitable. "Y al año nuevo, ¿qué le pides?". Esa es la pregunta que más se oye en estos días. Al nuevo año, la verdad es que nada, porque sé que me voy a tener que dar de tortas con él. No es que mis años sean malos, pero es la vida misma. Luchar por los amigos, por los amores, por la gente que merece la pena. Pelear por los ideales, por soportar a ese tipo que te manda y que no sabe hacer nada sin ti...etc...
Este año ha sido bueno, muy bueno en algunas cosas (gracias, mi niña) y al nuevo año le pido que siga la racha, que no decaiga. Bueno, algo más, esperanza, ilusión y curiosidad.
Por cierto que leo en www.roa.es que este año que termina va a tener un segunda más. Segundo intercalar se llama. Es decir, que a las 23:59:59 el reloj va a pasar a las 23:59:60 y no a 00:00:00 del nuevo año. ¿Tendremos que tomar trece uvas?.
En fin, que tengais todos una Feliz entrada de año y que seamos capaces de soñar y de convertir esos sueños en una maravillosa realidad.
29 diciembre 2005
Primer Día Internacional de la Palabra
Fue idea del Pirata, me pareció muy bien y me uno a los actos conmemorativos. Como poco más tengo que decir al respecto, mi homenaje va a consistir en dejar que cada cual que entre deje una frase, una palabra, un pensamiento y que hilemos una tupida red...como en un bazar, que cada cual aporte lo que tenga....sobre todo LIBERTAD...y ahora no rompo más la belleza del silencio...un saludo para todos los escribidores, lectores y comunicadores que circulan por estos lares y cuya única y más valiosa arma es la palabra. Como dice Pirata, que comience la guerra....o la paz. Bienvenidos.
28 diciembre 2005
Sólo soy monárquico para los Reyes Magos
Estando en las fechas que estamos, me apetece seguir con los temas navideños. Anoche estuve de Reyes, viendo tiendas, comprando regalos, gastándome los dineros. Recuerdo cuando niño (que lo he sido y no nací así) la ilusión que me hacía escribir la carta a los Reyes Magos, la ilusión de los regalos del Roscón y ese sabor dulce del chocolate. La noche del día 5, hay de todo eso en casa, celebrando el cumpleaños de mi padre. Y al día siguiente los regalos.
El año que descubrí la verdad sobre los reyes magos, he de reconocer que no fue muy agradable, aunque también tuviera regalos. Después uno se da cuenta de que hay que cambiar de ilusión, tranformarla o mudar un poco esa piel. Ahora está en la sorpresa, en el regalo a la familia, en ir escondiendo los regalos por la casa hasta que llega el día en que ponerlos bajo el árbol y que nadie sepa que están por ahí. Luego cuando llega el día de darlos, ver la cara que ponen, al ver lo que les gusta tras el estruendo del papel de regalo; al ver algo que necesitan o al ver, en fin, la corbata de todos los años...me sigo levantando temprano el día 6, despertando a todo el mundo al grito de "¡Han llegado los Reyes, mirad cuántos regalos...!!". Creo que lo seguiré haciendo espero que por mucho tiempo.
Además me hace mucha gracia como en esa "mentira" de los Reyes se pone todo el mundo de acuerdo. Cuando uno descubre la verdad, termina haciendo como si nada hubiera pasado y transmite la ilusión a algún hermano menor, a los hijos, a los sobrinos. Supongo que se trata de ver reflejada en sus pequeños rostros la sonrisa que una vez fue nuestra, toda la esperanza porque traigan ese regalo tan ansiado.
Son maravillosas "las mentiras" que hacen ponerse de acuerdo a todo el mundo, que permiten regalar, ver sonreir y alegrar a alguien con algún detalle. Cada vez pienso más que lo importante está en celebrar, cualquier cosa, sea lo que sea.
23 diciembre 2005
Pastorcillos, pastelillos, lucecillas....es Navidad
Pasean por la ciudad pastorcillos rezagados de sus últimas funciones en los colegios. Comienzan los niños las vacaciones de Navidad. Ahora sí que tienen sentido las luces, las cancioncillas y demás artificios con los que estalla esta ciudad siempre barroca. La gente se apelotona en los mercados para comprar salazones, pescados, cuartos de cordero y demás con los que se van a engalanar las mesas para este día, para estos días, porque es lo normal que sobre comida para los días posteriores.
Hoy me sale Navidad en las palabras, así que, nada más que aprovecho estas letras para desear una feliz navidad a todos.
Mi lucha
Hoy he olvidado una cosa. Tomo apuntes en un "posit" de esos.Era un número de teléfono de una persona a la que tenía que llamar para un asunto en el que ando metido. He mirado la mesa y me he dado cuenta de que hay muchos a mi alrededor, creo que han proliferado en los últimos tiempos. Hay números de teléfonos, direcciones, de mis hermanos, familiares cercanos, de mis hijos..., de asuntos pendientes...quizás no sea nada más que el comienzo de este calvario que poco a poco va a ir destruyendo las postales de mi vida, el color y el blanco y negro de mis viejas diapositivas. Guardo en el bolsillo una tarjeta con mi nombre y dirección, "por lo que pueda pasar" me dicen. En otra hoja tengo unos ejercicios para hacer cada mañana, me los he tomado en serio y los hago con la obediencia de un niño castigado....y a pesar de todo sigo trabajando...es más, creo que no llevo demasiado tiempo olvidando....
20 diciembre 2005
El decreto
La primera vez que vio a la niña, no pudo evitar que se le escapara una lágrima que corrió veloz por su mejilla siguiendo el dictado de la aún desconocida ley de la gravedad. Jamás después, vi al más poderoso rey y emperador llorar por nada. Era sonrosadita, de grandes ojos color miel,tierna, sonriente...¡Es la criatura más bella del mundo!En ese momento le dió una esclava de oro que los más famosos orfebres habían creado para la ocasión.
La niña siguió creciendo y suave y dulce siguió siendo su belleza. Su padre le daba los mejores presentes que en el mundo pudiera haber. A cada cumpleaños más bella la niña, a cada año mejor regalo. Y como el rey y emperador más poderoso del mundo comprobó que no podía regalar a su niña todo lo que quería instauró dos cumpleaños, en dos fechas. Uno de ellos sería el oficial, el otro solo para recibir sus regalos. Así desde el 29 de agosto de 1536 la princesita tuvo dos cumpleaños, dos fechas en las que su padre podría regalarle todo cuanto quisiera...por decreto modificó el tiempo.
15 diciembre 2005
Job

El estudio estaba oscuro, desordenado, pensé que nada claro, nada bueno podía salir de allí. La verdad es que siempre me habían dicho que era un poco raro, pero necesitaba el dinero y por eso acepté el trabajo. Era fácil, nada más se trataba de aguantarlo durante unas horas y luego todo habría acabado. Trabajaba rápido, el trazo de su mano era firme, fugaces los movimientos de un lado al otro del lienzo. En contra de lo que yo pensaba, no me dijo que me quedara quieta. Actué con naturalidad, contestaba a las preguntas que me hacía. Hablamos. Incluso me dió un cigarrillo. Lo fumé. Me supo bien. Me gustó. Mientras tanto, él no paraba de pintar, de trazar; intercambiaba los lienzos uno tras otro, los dejaba caer junto a él. Al poco ví que se trataba de bocetos que había estado realizando a lapiz. Me resultó extraño ver en esos papeles mis manos, mis muñecas, mi rostro, en mil actitudes y formas. Y de repente todo acabó, me despidió.
Solo después pude ver mi rostro al paso en algunos cafés y otros sitios del centro, pero me costó reconocerme. Había quedado bien. Me gustó el resultado...los arabescos de mi pelo, el papel pintado de fondo, el placer prohibido que supuso ese cigarrillo en su estudio y las volutas del humo que todo lo envuelve; era pura delectación lo que sentí al verme, pura sensualidad y elegancia en el gesto...
Es una imagen preciosa y evocadora, modernista, sensual y, en el fondo...pura publicidad...en esos pequeños detalles se descubre a un genio...Alfons Mucha.
14 diciembre 2005
La vuelta al día en ochenta mundos
Me pregunto que habrá sido de ese viejo del bar de la Almarcha que, con el palillo entre los dientes, y en ese cruce de caminos, soñaba con ver el mar mientras vertía "la Terry" en el carajillo. O que habrá sido de la señora que en Torrecaballeros, intentaba en vano convencer a su marido para ir a los Fiordos Noruegos. Y, ¿recuerdas aquel guardia civil que entró en la gasolinera a comprar un mapa a la altura de La Roda?.La verdad es que no me imagino que un guardia civil pueda andar perdido. Y ese grupo de eslavos que volvían de trabajar en el campo en festivo.
O del conductor del tractor que adelanté en esa nacional de destino cierto. Y de ese viajero o viajante de tren que abandonando lentamente la estación mira por la ventana no se sabe dónde. O del grupo de jovenes que desayunaban en la mesa de al lado en esa cafetería de Cuenca.
Miles de mañanas, frías mañanas, en el campo, en los trenes, en las ciudades miles de mundos que quedan cual fotografías viejas en nuestra retina y que hay que contar, de los que hay que acordarse, es la vuelta al día en unos ochenta mundos (creo recordar que había un libro intitulado así).
09 diciembre 2005
El Método Grönholm
El pasado lunes fui al teatro, es esta una sana costumbre que practico menos a menudo de lo que me apetecería y creo que sería necesario para una cierta desintoxicación y refresco mental. La obra en cuestión es "El Método Grönholm". Se representa actualmente en el Teatro Marquina de Madrid. Fue una grata sorpresa a la que me invitó Ana, nos la había recomendado una amiga suya (gracias Belén) que la había visto unas semanas antes. Para empezar hay que decir que merece mucho la pena, la película no tiene tanta fuerza; la obra por el contrario, tiene la fuerza del momento presente, el dramatismo de ver a los personajes justo delante de tus ojos desenvolverse en las situaciones que se les presentan. Los actores están soberbios, creibles, reales. La obra está basada en un hecho real del que han llevado el argumento al extremo; se desarrolla en un proceso de selección de personal en una gran multinacional, hay cuatro candidatos a los que hacen realizar todo tipo de pruebas absurdas, dinámicas de grupo, etc...hasta llevarlos hasta el límite. Con esa base se van presentando los personajes, se les va conociendo y creando un complejo entramado y casi complicidad con el espectador para llevarlo al terreno que les interesa. No voy a contar más porque merece la pena verla. Espero que salga a provincias.
Además la obra no acaba cuando baja el telón sino que, te deja ese regusto dulce del pensamiento, me refiero a que te permite pensar sobre la misma, sobre las relaciones humanas, hasta dónde estamos dispuestos a llegar, hacia dónde nos dirigimos, que extremismos y cosas que estamos dispuestos a asumir.
En fin, que me gustó mucho como para recomendarla por estos lares electrónicos.
29 noviembre 2005
Un viaje
Se respira y se mezcla en el ambiente el tabaco, las golosinas y el olor corporal de mucha gente. Sensaciones de indiferencia, personajes anónimos que buscan con la mirada perdida algo más allá de lo que alcanza la vista. Sucios andenes, gris polución impide a la mirada volar más allá. El cielo plomizo, indefinido intenta abrirse paso entre el hormigón gris (perenne hormigón gris, eterno y sempiterno gris hormigón), gris urbano y anónimo de los muros de la estación.
Hay un ambiente apátrida, nadie es de ningún sitio, entre maletas y buscando su autobús, moros, gitanos, blancos, negros. Mestizaje.
Se intenta una huída. Ya se tiene el billete en la mano; entre códigos de referencia, número de butaca y sección de no fumadores, aparece el destino. Aqui siempre se sabe con certeza dónde se llega. Dos puntos perfectamente situables en el mapa. ¿Mapa?, que es un mapa sino un convencionalismo humano para saber que podemos ir de un sitio a otro, situarnos en el espacio: saber que existimos en algo concreto, en algún lugar.
El autobús es el transporte de las clases populares, aviones y barcos quedan para los burgueses. Son muy sofisticados, tecnificados. El autobús tiene aquel sabor añejo de España cañí, de emigración, ida a quintas, salida de provincias para estudiar. Huida en el paisaje.
Sentado en el andén espera a que llegue el autobús que, más tarde (tiene su salida prevista a las seis), le llevará a su destino. Mente en blanco. ¿Es posible no pensar?; eso parece. Solo una canción, como siempre, retoza, juguetona y se mece entre sus recuerdos e ideas. Está tranquilo.
Alguien se acerca, no levanta la cabeza, es lo cierto y él lo sabe, que va a pedirle dinero. Pone cara de no entender y fácilmente, casi imperceptiblemente se desliza la mentira a sus labios: "no, lo siento, no llevo nada". Ve alejarse al sujeto en busca de otro incauto que en el andén le de algo para no se sabe qué. Él miente, yo miento. Labios sinceros también pueden mentir: se llama reserva mental o simulación parcial.
El abandono de un sitio produce una sensación de fracaso, ¿huida hacia adelante?. Un mundo que se va, algo que se acaba, algo que empieza, metempsicosis, el círculo, tésis, antitésis, síntesis.
Es la hora. El autobús abre sus puertas, lo engulle todo maletas y personas. Cosquilleo en el estómago, toca todos los botoncitos, gira la rueda del aire acondicionado, cree controlarlo todo, pero todo funcionará cuando le dé la real gana. Humo. Puesta en marcha del motor, cosquilleo en los pies. Inicio del inicio.
Todos los asientos están ocupados: la familio con el niño, el temporero que va a la recogida del tomate, la mujer, la mujer que sola (aún no se por qué) vuelve de vacaciones, el miserable que por vida tiene un viaje, aquel niño con los auriculares, el viejo que siempre se baja antes de llegar al destino final y que habla al conductor. ¿Lo ves? El aire, la radio, la tele funcionan cuando uno menos lo espera. Estúpido video sobre las bondades del autobús que no es en el que se va montado. Se sale lenta,cansinamente de la estación, de las calles, de la ciudad. Esta queda abajo, se otean varios puentes sobre el río.
Autovía, ritmo constante, empieza la monotonía. El paisaje no es monótono: casas, casuchas, pueblos, vidas de gente, de paso. Pronto se olvidan. De repente, la llanura inmensa, verde, marrón. Un tren nos adelanta paralelo.
La lluvia comienza a caer y a golpear los cristales, es fuerte, tormenta de primavera.
Al llegar y poner un pie en otro andén, ya no recuerda nada de lo que le trajo aquí, el por qué dejo todo atrás. Toma aire profundamente y comienza a caminar hacia la salida.
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